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La cuota de 300 mil toneladas de Trump sigue generando dudas

Tras conocerse más detalles de la cuota de 300 mil toneladas que anunció Donald Trump para el trimestre septiembre-noviembre, a razón de 100 mil mensuales, la principal interrogante para los operadores pasó a ser cómo se determinará el precio de mercado sobre el cual debería aplicarse la reducción de 25%.

Según un trader regional, “nadie sabe contra qué lo van a calcular” ni cómo se controlará su cumplimiento. La interpretación que circula es que la administración Trump parte de que, al eliminar un arancel de 26,4%, el importador debería trasladar una reducción similar al precio de la carne minorista.

Un exportador paraguayo se mostró cauto respecto a las posibilidades que abre para la industria local. “No le veo mucho sentido para nosotros”, señaló, aunque consideró que eventualmente podría resultar atractiva para algún operador integrado como Minerva, dijo en diálogo con World Beef Report (WBR).

Un industrial brasileño señaló que el anuncio sobre la nueva cuota de EEUU generó algo más de movimiento en el mercado, principalmente el viernes, aunque por ahora no observa demasiado ánimo comprador. “Los clientes piden ofertas, pero para comprar no veo tanto interés”, comentó. Para un 90 CL, la industria brasileña recibió bids de US$/t 6.100 CFR, mientras que propuestas inferiores por el momento no están siendo consideradas.

Un exportador paraguayo acotó que una de las principales preocupaciones pasa por los inventarios que ingresaron pagando el 26,4%, frente a los nuevos cargamentos que podrán nacionalizarse sin ese costo. “Son muchas suposiciones”, afirmó, y agregó que hasta el momento no se observó una búsqueda intensa por volúmenes. En los negocios, reportó ventas de pocos contenedores de bloques 95 CL orgánicos a US$/t 7.500 CFR, mientras que mencionó referencias de US$/t 6.500 CFR para 95 CL convencional.

Otra fuente agregó que tampoco está claro qué sucedería ante un eventual incumplimiento sobre la rebaja del 25% para el consumidor final en EEUU.

La principal herramienta sería cancelar el beneficio arancelario, lo que introduce un riesgo adicional para la mercadería en tránsito. Un cargamento podría embarcarse bajo el supuesto de ingresar sin arancel y encontrarse, al llegar a EEUU, con que la medida fue retirada y debe pagar nuevamente el tributo. “Es una cuota precaria”, resumió.

La incertidumbre generada por el anuncio de Trump quedó reflejada esta semana en una reunión extraordinaria de los importadores estadounidenses de carne, la MICA, convocada el viernes para este lunes, cuando habitualmente este tipo de encuentros se organiza con unas dos semanas de anticipación. A esa instancia llegaron a conectarse unas 180 personas, una asistencia que no se había registrado siquiera durante los momentos de mayor tensión de la guerra arancelaria del año pasado.

Durante el encuentro, el responsable de asuntos gubernamentales de MICA explicó que una iniciativa similar había sido planteada en mayo, aunque entonces contemplaba una ventana de 200 días. Esa propuesta encontró una fuerte oposición de las organizaciones ganaderas estadounidenses y también de la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, y finalmente no prosperó.

Por eso, según relató una fuente, el nuevo anuncio tomó por sorpresa al sector. “No sabemos qué pasó. De la noche a la mañana salió esto y nos tomó a todos por sorpresa”, fue el mensaje transmitido durante la reunión.

La explicación apareció después. The Wall Street Journal informó que Joesley Batista, uno de los controlantes de JBS, se reunió con Trump en el Salón Oval el 20 de agosto.

El mercado no ve posible completar las 300 mil toneladas

Un operador volvió a considerar prácticamente imposible que ingresen las 300 mil toneladas anunciadas durante los 90 días. No solo por falta de carne disponible, sino también por las limitaciones logísticas para incorporar de forma repentina miles de contenedores adicionales al flujo comercial, además de la capacidad de puertos, depósitos e instalaciones donde la mercadería espera la inspección del USDA.

Su estimación es que el volumen finalmente utilizado podría alcanzar, como máximo, unas 150 mil toneladas, aproximadamente la mitad del cupo anunciado. Brasil concentraría buena parte de los embarques y Paraguay podría sumar algunos contenedores, aunque la reducción prevista de la faena paraguaya tras el receso kosher limitaría su capacidad de respuesta.

La fuente introdujo además un matiz relevante: una parte importante de la carne que utilizará el beneficio igualmente habría sido enviada a EEUU pagando el arancel.

Estimó que, de concretarse ingresos por unas 150 mil toneladas, alrededor de 100 mil toneladas podrían corresponder a flujos que ya tenían como destino el mercado estadounidense. Por lo tanto, el volumen realmente adicional generado por la medida podría limitarse a unas 50 mil toneladas.

“Probablemente dos tercios del volumen hubiera ingresado igual”, sostuvo. Bajo esa hipótesis, el impacto sobre la disponibilidad de carne y, especialmente, sobre el precio final al consumidor sería considerablemente menor al sugerido por el tamaño nominal de la cuota.

El mayor atractivo sería adelantar compras de 2027

Para un trader, el verdadero atractivo comercial de la nueva cuota de Trump está en aprovechar la ventana para ingresar carne sin arancel hacia noviembre y mantenerla almacenada para vender durante los primeros meses de 2027. De esa manera, los importadores podrían acumular inventarios sin consumir la cuota que estará disponible desde el 1º de enero.

La fuente señaló que Minerva reconoció que está evaluando esa alternativa y espera que otros grandes operadores hagan lo mismo. El ahorro del arancel de 26,4% permitiría absorber ampliamente los costos financieros y de almacenamiento en frío durante algunos meses. “El negocio pasa por ahí”, afirmó.

De concretarse, el efecto podría sentirse más sobre el mercado del primer trimestre de 2027 que sobre la oferta inmediata.

FUENTE: Faxcarne