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Estados Unidos: producción, consumo, importación y exportación de carne

El gobierno de Trump parece decidido a incentivar la recuperación del rodeo de cría, pero muchos analistas dudan de que las medidas -al menos en el corto plazo- tengan un impacto importante.

En las últimas tres décadas, por presión de los grupos ecologistas y conservacionistas, se ha reducido mucho el área de campos fiscales alquilados a los criadores, estimándose que en los años ´70 cerca de la mitad de la cría en USA se hacía en campos arrendados al fisco.

En la actualidad gran parte de esa superficie ha sido recuperada por el estado, y está dedicada a reservas de vida silvestre o parques nacionales. En su mayor parte esta enmalezada o abandonada, registrándose devastadores incendios por la acumulación de pastos y arbustos secos. Se proyecta aumentar la oferta de campos fiscales para los criadores, y reducir el “fee” que se paga mensualmente por el par vaca/ternero.

La edad promedio actual de los criadores en Estados Unidos es muy alta, el recambio generacional es limitado y la escala de los rodeos es muy reducida.

La seca de los últimos años parece haber marcado la actitud de miles de criadores, que perdieron parte de su stock y hoy con los altísimos precios de la vaca y las altas tasas de interés no se animan a endeudarse para recomponer sus rodeos. Sufren el “síndrome de la seca”, el miedo a que una nueva y prolongada sequía termine definitivamente con sus activos ganaderos.

Se pronostica una recuperación del stock, pero lenta y muy condicionada por el clima. En el corto plazo, sigue prevaleciendo una sequía en la mayor parte de las zonas criadoras.

Muchos ganaderos, especialmente entre los más veteranos, aprovechan los altos precios actuales de la vaca para vender los vientres, salir del negocio y hacerse así “de su propio fondo de retiro”. En una economía donde los salarios son muy altos, es además muy difícil encontrar gente que esté dispuesta a ir a un lugar remoto a cuidar vacas. “Los salarios urbanos son mucho mejores. Hay escasez de emprendedores, pero también en el campo es critica la disponibilidad de mano de obra especializada, que es cada vez más cara y más escasa”.

En las últimas semanas han vuelto a subir los precios del ganado y de la carne al mostrador en Estados Unidos, alcanzando el novillo los u$s 5,80 por kilo vivo y la carne los u$s 9,00 por kilo en gancho, valores un 18% más altos que un año atrás. El novillito recriado (370-400 kg) supera los u$s 8,30 por kilo vivo.

El ciclo ganadero se ha dado vuelta y la faena se ubica un 6% por debajo del 2025, con un faltante agudo de carne magra (vaca y toro), que es lo que necesita imperiosamente la industria.

Se da la paradoja que cuanto más pesados son los novillos y vaquillonas al momento de la faena, al alargarse la estadía en los corrales, por la muy favorable relación carne/grano, más recortes de despostada “grasosos” (50% carne, 50% grasa) genera la industria, corriéndose el peligro que este enorme volumen de trimmings -unos 60-70 kg por animal- no encuentre demanda y vaya a parar a los fabricantes de sebo.

Estos recortes de despostada deben ser mezclados con carne magra (90 CL), en una proporción de una tonelada de trimmings “fatty” por siete toneladas de carne magra, para alcanzar este nuevo blend un 85% de magro, que es un piso para que el producto resultante tenga un valor comercial razonable.

La carne magra necesaria para la puesta en valor de los recortes “50%-50%”, se origina por un lado en la producción doméstica de cortes magros de la rueda y del delantero, más la carne de vacas y toros -ahora en declinación por el cambio de fase del ciclo- y por el otro en la carne magra importada de Oceanía y Sudamérica.

Cuantos más kilos se le agrega a los novillos, cuyo peso en gancho ronda los 440 kg de carne, mayor es el volumen de recortes grasos generado por los frigoríficos, y mayor es la demanda por carne magra, local o importada, necesaria para corregir ese elevado tenor graso.

El gobierno de Trump, para bajar el precio de la carne anunció la semana pasada que iba a reducir por un tiempo los aranceles a la carne importada, pero la reacción negativa de los ganaderos fue tan terminante que lo obligó a suspender la medida, aunque muchos creen que la terminara aplicando.

“Cuando Trump concedió 80 mil toneladas anuales de extra cuota a la Argentina, los ganaderos dejamos pasar la medida, porque consideramos que el volumen implicado no era relevante, además de ser necesaria esa carne magra para la puesta en valor de los trimmings “fifty-fifty” que produce en gran volumen nuestra industria. Argentina, aún con la nueva cuota, cubre sólo el 6% de las importaciones norteamericanas, no tiene relevancia alguna en el mercado de cortes de calidad -que es el que más nos interesa- y no representa un peligro ni para los ganaderos ni para la cadena de la carne en USA”.

Este año, y según las proyecciones del USDA, EE.UU. producirá 11,7 millones de toneladas (MT), consumirá 13,3 MT, exportará 1,07 MT e importará 2,6 MT, un millón de toneladas más que diez años atrás. La balanza comercial cárnica de USA es cada vez más deficitaria.

En los primeros cuatro meses del año Estados Unidos ha importado 675 mil toneladas (p.p.) de carne vacuna (+15,6%), de las cuales 161 mil toneladas (+13%) provinieron de Australia, 126 mil (+33%) de
Brasil, 94 mil (-2%) de Canadá, 90 mil (+22%) de México, 74 mil de Nueva Zelandia (-7%), 49 mil (+15%) de Uruguay y en el séptimo puesto se ubica la Argentina con 25 mil toneladas (+87%).

En cuanto a las exportaciones, USA en enero-marzo ha embarcado unas 195 mil toneladas, un 19% menos que el mismo período del año anterior. El alto precio del ganado en el mercado doméstico, y la dramática reducción de las compras de China -que todo indica se revertirán en las próximas semanas-, explican gran parte del retroceso de las exportaciones de los Estados Unidos.

EE.UU. apunta a compensar la caída del stock ganadero y de la faena, con tres acciones: 1) seguir elevando el peso de faena (un conocido técnico ha llegado a sostener que en poco tiempo más los novillos alcanzarán los 1000 kg vivos), 2) un mejor aprovechamiento de los terneros cruza Angus x Holstein aportados por el rodeo lechero, que en USA representa el 30% del stock total de vacas, y 3) un aumento en las importaciones de carne, especialmente de carne magra.

Desde principios del año 2000, el precio de la carne picada en Estados Unidos se ha incrementado un 77%, y el precio de los bifes un 70%.

Según diferentes estimaciones, entre el 45% y el 55% de la carne en USA se consume como “picada”; en los últimos años ha estado bajando el consumo per cápita de carne vacuna, pero ha estado subiendo año a año la participación de la carne picada, que es ahora el “corte” bovino que más se vende -con diferencia- y el producto que se considera que mejor compite con la carne de cerdo y ave, que son mucho más baratas.

FUENTE: Ignacio Iriarte – Informe Ganadero