Trazabilidad ganadera: crece la adopción y los productores la incorporan como herramienta de gestión
El gerente de la Unidad Ganadera de VILLANUEVA, Alfonso Cebral, realizó un balance positivo del primer semestre de implementación de la trazabilidad individual obligatoria en la ganadería argentina. Destacó que, más allá de algunos ajustes operativos iniciales, el sistema mostró una buena adopción por parte de los productores y comenzó a consolidarse como una herramienta de gestión dentro de los establecimientos.
Cebral explicó que una de las principales incógnitas al comenzar el año era el funcionamiento operativo del sistema SIGSA y la validez de las caravanas visuales adquiridas antes de la entrada en vigencia de la normativa. En ese sentido, señaló que la transición se desarrolló de manera satisfactoria en la mayoría de los casos.
El directivo resaltó que muchos productores dejaron de ver la identificación electrónica únicamente como una obligación sanitaria y empezaron a utilizarla para mejorar el manejo del rodeo. Gracias al uso del bastón lector electrónico, hoy es posible registrar con mayor precisión datos vinculados a preñez, ganancias de peso, planes sanitarios y movimientos de hacienda, eliminando errores frecuentes que se producían cuando la identificación se anotaba manualmente durante los trabajos de manga.
Otro dato destacado fue el importante incremento en la comercialización de caravanas electrónicas durante los primeros meses del año. Según explicó, ese crecimiento no respondió a un aumento de la cantidad de terneros, sino a que numerosos productores comenzaron a identificar también otras categorías del rodeo, como vaquillonas de reposición y vacas.
Respecto de la normativa vigente, Cebral aclaró que la identificación electrónica es obligatoria para los terneros nacidos desde enero de 2026. Sin embargo, quienes aún disponen de caravanas visuales oficiales adquiridas y registradas ante SENASA antes de diciembre de 2025 pueden seguir utilizándolas hasta agotar el stock. En la actualidad, las veterinarias comercializan únicamente el binomio oficial electrónico.
Finalmente, el gerente de Villanueva Ganadera sostuvo que el siguiente paso natural es profundizar la trazabilidad hasta la industria frigorífica y, posteriormente, hasta el consumidor. Consideró que ese proceso permitirá ofrecer mayores garantías sobre el origen de la carne, los sistemas de producción y los programas sanitarios aplicados, una demanda cada vez más importante tanto en los mercados internacionales como en los consumidores de mayor valor agregado.
Caravanas electrónicas: cómo convertir los datos del rodeo en más kilos de carne y mejores decisiones
Alfonso Cebral plantea que el desafío ya no pasa solamente por identificar electrónicamente a los animales, sino por integrar esa información con pesajes, antecedentes sanitarios y datos productivos en tiempo real.
La incorporación obligatoria de caravanas electrónicas abre una nueva etapa para la ganadería argentina. Más allá de la identificación individual de los animales y de la carga de datos en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA), la tecnología ofrece la posibilidad de reunir información productiva, sanitaria y reproductiva en tiempo real para mejorar la eficiencia de los establecimientos.
Ese fue uno de los ejes de la charla “Más allá de la caravana electrónica: tecnología integrada para una ganadería más eficiente”, en el marco de la Expo Palermo 2026, de la que participaron Alfonso Cebral, líder del Área Ganadera de Villanueva, y Ewen Wardman, referente internacional de iLivestock.
“Creo que muchos ya conocen las virtudes de esta tecnología. Desde ese contexto, la propuesta es hablar de lo que viene después de la caravana y de la toma de los números en SIGSA”, planteó Cebral ante productores y profesionales del sector.
Para el especialista, la pregunta central es si los establecimientos están aprovechando todo el potencial de las nuevas herramientas. “¿Creen que al uso que cada uno le está dando en el campo o con sus clientes le están sacando todo el jugo que puede tener?”, interpeló.
De la identificación a la gestión del rodeo
El concepto presentado durante el encuentro apunta a superar la utilización de la caravana como un mero instrumento de identificación. La propuesta consiste en integrarla con balanzas, aplicaciones móviles y plataformas de gestión capaces de construir el historial completo de cada animal.
De ese modo, cuando un bovino ingresa a la manga y es pesado, el operador puede consultar inmediatamente desde un teléfono celular no sólo su peso, sino también sus antecedentes sanitarios, su genealogía, la fecha de nacimiento, el tipo de servicio reproductivo y la evolución registrada en pesajes anteriores.
“Lo importante es la información que se ve y que puede dar más allá del peso”, explicó Cebral. Según detalló, en el mismo momento en que se pesa un animal se puede verificar “su historial sanitario, quién es la madre y el padre, cuándo nació, si es producto de inseminación y cómo fue evolucionando en los distintos pesajes”.
Esta disponibilidad de datos permite tomar decisiones en la propia manga. Por ejemplo, el sistema puede indicar hacia qué corral apartar cada ejemplar según su peso, desempeño productivo, condición sanitaria o destino comercial.
El desafío de producir más kilos
Cebral sostuvo que la ganadería es esencialmente “un negocio de poblaciones” y que la información individual permite reconocer cuáles son los animales que mejor convierten los recursos disponibles en producción.
Entre las variables sobre las que el productor puede actuar mencionó la cantidad de kilos de carne generados por hectárea y por año, el costo de producción de cada kilo, la tasa de extracción del rodeo y la cantidad de hembras preñadas que finalmente se comercializan.
“Lo que no podemos controlar es cuánto va a valer el kilo que producimos. Pero sí podemos controlar cuántos kilos producimos y cuánto cuesta producir cada uno”, remarcó.
La identificación electrónica y el seguimiento individual también permiten reducir la variabilidad dentro de los rodeos. Al contar con información precisa sobre el desempeño de cada animal, el productor puede seleccionar aquellos que mejor se adaptan al sistema productivo y detectar tempranamente los que presentan resultados por debajo del promedio.
En el caso de las hembras, el análisis puede segmentarlas según la fecha de preñez, el tipo de servicio utilizado, su condición corporal o los resultados obtenidos a lo largo de distintos ciclos reproductivos.
Un ecosistema conectado
VILLANUEVA mantiene su alianza con la firma iLivestock con la cual desarrollan un ecosistema de gestión adaptado a la actividad ganadera argentina. La empresa tecnológica opera desde 2015 y cuenta con presencia en diferentes países.
El sistema presentado puede conectarse con diferentes modelos de balanzas y adaptarse a la infraestructura que ya posee cada establecimiento. También es compatible con productos de otros proveedores, una característica que evita obligar al productor a reemplazar todos sus equipos.
“La idea es simplificar el trabajo, no hacerlo más complejo. Cada uno puede encontrar dentro del ecosistema los productos que necesite para ese momento”, indicó Cebral.
Información disponible en tiempo real
Una de las principales ventajas es que la información generada durante el trabajo de manga puede compartirse en simultáneo con distintas personas. Los datos pueden ser consultados tanto por quien opera la balanza como por quien se encuentra adelante realizando los apartes o por un responsable ubicado lejos del establecimiento.
Así, la toma de decisiones deja de depender de anotaciones manuales, planillas dispersas o de la memoria del encargado. Cada movimiento queda asociado a la identificación individual del animal y pasa a formar parte de una base histórica.
La tecnología también permite minimizar errores de carga y acelerar tareas como los pesajes, la clasificación, los tratamientos sanitarios y la selección de lotes.
Para Cebral, ese es el verdadero salto que puede producir la caravana electrónica: pasar de acumular números a utilizar información concreta para gestionar mejor.
El desafío para los productores será incorporar la identificación electrónica como el punto de partida de un sistema más amplio. La rentabilidad no dependerá sólo de tener datos, sino de convertirlos en decisiones que permitan producir más kilos, reducir costos y seleccionar los animales con mejor desempeño dentro de cada rodeo.