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Los aranceles en Japón amenazan el acceso de carne importada.

Los impuestos a la importación de carne vacuna en Japón corren el riesgo de aumentar si el Parlamento japonés no prorroga un conjunto de aranceles temporales que vencen a finales de marzo. De no prorrogarse, el impuesto a la importación de carne aumentará del 38,5 % al 50 %.

Este escenario precede a la nueva auditoría del gobierno japonés a las plantas frigoríficas brasileñas, programada para el próximo mes.

Durante años, la industria brasileña de carne vacuna ha intentado acceder al mercado japonés, considerado uno de los más exigentes del mundo, para la carne roja. Tras el avance de las negociaciones el año pasado, se espera que la conclusión esté próxima; sin embargo, la situación arancelaria en Japón añade incertidumbre al mercado.

La incertidumbre afecta no solo a las importaciones de carne, sino también a aproximadamente 400 productos agrícolas y alimenticios adquiridos por Japón y que se benefician de aranceles temporales. El gobierno japonés suele adoptar este mecanismo por períodos limitados para proteger la producción nacional y, al mismo tiempo, garantizar el abastecimiento interno mediante importaciones.

Según el Ministerio de Finanzas de Japón, de los 412 artículos cuyos aranceles temporales están a punto de expirar, la intención oficial es extender el beneficio un año más para 404 productos. Sin embargo, esto requiere la aprobación de un proyecto de ley específico por parte del Parlamento.

Según analistas de comercio internacional, existe el riesgo de que el proceso legislativo se retrase debido a las elecciones generales celebradas el pasado domingo 8. Si el proyecto de ley no se aprueba a tiempo, los importadores tendrán que soportar impuestos más altos, lo que tiende a presionar los precios al consumidor y reducir la competitividad de los productos importados.

FUENTE: Estadao