“Estamos yendo a animales de exportación de 480 a 520 kilos”: Los feedlots están llenos y cada vez más volcados a producir para el mercado externo
El negocio del engorde a corral atraviesa un momento de alta actividad y márgenes positivos, en un contexto que combina mayor encierre, ciclos más largos y un insumo clave jugando a favor: el precio del maíz.
Así lo describió Fernando Storni, presidente de la Cámara de Feedlot, quien aseguró que “a principio de abril registramos ya una ocupación del 70%, con un incremento de 4% respecto del mes pasado”.
Ese nivel implica unas 2 millones de cabezas en stock dentro de los establecimientos registrados y, según remarcó, “es una ocupación importante para esta época”, incluso comparable con los picos que históricamente se daban recién en invierno: “Estamos con niveles que en los últimos años eran casi el pico máximo de ocupación que alcanzábamos en los meses de junio o julio”.

Detrás de este fenómeno hay dos motores claros. Por un lado, el ingreso de la zafra de terneros. Por el otro, una menor salida de animales producto de un cambio en la estrategia productiva. “Entendemos que está impulsado por animales que van a procesos de engorde más largos, lo que implica mayor retención y mayor permanencia en los corrales”, explicó Storni.
Ese “estiramiento” de los ciclos no es casual. Responde directamente a la relación de precios. “Estamos con relaciones complicadas entre el gordo y la invernada, pero por el otro lado la relación novillo-maíz nos permite tener un costo por kilo producido acotado”, detalló. Y sintetizó la lógica del negocio actual: “Los precios te llevan a eso”.
En concreto, los feedlots están aprovechando el maíz relativamente barato para agregar kilos y compensar el mayor costo de compra del ternero. “Eso nos permite recomponer o dar vuelta la situación negativa frente a la relación compra-venta”, señaló.
Con ese esquema, los números volvieron a cerrar. “Hoy tenemos un margen bruto positivo de 122.000 pesos por cabeza sin carga financiera”, indicó el dirigente. Al incorporar el costo del financiamiento, ese resultado se reduce, pero aún así deja un saldo favorable: “Se reduce prácticamente a un tercio, pero estamos hablando de un 8% de rentabilidad para el ciclo productivo”.
Para Storni, se trata de “una buena rentabilidad”, sobre todo considerando el contexto reciente: “Hace unos meses se empezaba a complicar la ecuación porque la invernada venía picando demasiado fuerte”. Ahora, con algunos reacomodamientos tanto en el gordo —limitado por el consumo— como en la reposición, la actividad encuentra cierto alivio.
En paralelo, también se consolida un cambio en el perfil productivo de los corrales. “Hoy estamos viendo una mayor participación de la industria de exportación, llegando al 60% en los sistemas de hotelería”, afirmó. Y agregó que, en los encierres declarados, “un 48% de la hacienda está pensada para exportación”.

Este viraje impacta directamente en el tipo de animal producido. “Estamos yendo a animales de exportación de 480 a 520 kilos”, explicó. Pero incluso el consumo interno muestra cambios: “También dio un salto en kilos y hoy estamos con pesos de faena arriba de los 300 kilos, 320 kilos y hasta algo más”.
En definitiva, el feedlot argentino atraviesa una etapa de corrales llenos y márgenes positivos, apalancado en el maíz barato y en una estrategia de engorde más largo. “Es una foto positiva”, resumió Storni, aunque dejó implícito que el equilibrio sigue dependiendo de una variable clave: cómo evolucionen las relaciones de precios en los próximos meses.
FUENTE: Bichos de Campo