“El negocio ganadero, en términos industriales, es más un negocio de futuro que de presente”
Sebastián Castillo, CEO de la empresa ganadera Abuelo Julio participó del Congreso de Carnes del NEA, realizado en Margarita Belén, Chaco, donde destacó la importancia de fortalecer el vínculo con los productores, mejorar la eficiencia de la cadena y ampliar los mercados para la carne argentina.
El empresario advirtió sobre los desafíos de rentabilidad de la industria frigorífica, aunque se mostró optimista respecto del futuro del sector.
De esta manera, Castillo compartió su visión sobre la actualidad de la cadena de ganados y carnes, los desafíos que enfrenta la industria frigorífica y las oportunidades que se abren a partir de la inserción internacional de la carne argentina.
Castillo valoró la realización del encuentro y destacó la participación de jóvenes interesados en el futuro de la actividad. “Es una muy linda iniciativa, y estoy muy contento de ver tanta gente joven interesada en escuchar y participar activamente de lo que tenemos por delante en el mercado de ganados y carnes”, expresó.
En ese sentido, remarcó la importancia de acercar la industria al productor ganadero para trabajar sobre las necesidades del mercado y mejorar la calidad de la materia prima. Según explicó, la empresa tiene una participación importante en la compra de animales provenientes del NEA, por lo que considera fundamental avanzar hacia una producción más homogénea y adaptada a los requerimientos comerciales.
“Siempre es muy lindo acercarnos al productor, poder transmitir lo que vemos de la demanda global y local y qué necesitamos como materia prima. Nosotros nos nutrimos del trabajo de todos los días de los productores”, sostuvo.
Una empresa con producción en Entre Ríos e industria en Santa FeAbuelo Julio desarrolla su actividad agroganadera en San José de Feliciano, Entre Ríos, mientras que su operación industrial se encuentra en Nelson, provincia de Santa Fe, en la planta frigorífica de Friar.
De acuerdo con Castillo, la empresa opera la planta en su totalidad desde hace seis años y actualmente registra una faena aproximada de 1.500 animales por semana.
En cuanto al destino de la producción, precisó que alrededor del 60% se dirige a la exportación, mientras que el 40% restante abastece al mercado interno.
Esta distribución refleja la relevancia que tienen los mercados internacionales para el negocio, en un contexto en el que la industria debe responder tanto a las exigencias de los compradores externos como a las condiciones del consumo doméstico.
Rentabilidad frigorífica: un negocio que mira al futuro
Consultado sobre la situación económica de los frigoríficos argentinos y el impacto del precio del novillo de faena sobre los márgenes industriales, Castillo reconoció que el escenario presenta dificultades.“Hoy el negocio ganadero, en términos industriales, es un negocio más de futuro que de presente”, afirmó.
El empresario describió una actividad que exige cada vez mayores niveles de eficiencia para sostener la rentabilidad. Entre los factores que presionaron sobre los costos, mencionó el fuerte impacto de la energía durante el invierno.“Tuvimos un invierno durísimo con los costos de la energía. Nadie sabe, pero tuvimos el costo spot de energía más alto de los últimos 20 años”, señaló.
Pese a este panorama, Castillo se mostró optimista y aseguró que la empresa continúa invirtiendo, creciendo y apostando a la producción.
Para el entrevistado, la salida no depende de esperar soluciones externas, sino de trabajar sobre las propias capacidades de la cadena: vender mejor la carne, fortalecer el vínculo con los productores y obtener un producto que responda de manera más precisa a las necesidades de cada mercado.
“El desafío es ser más eficientes, no esperar soluciones mágicas y no buscarlas afuera, sino vender cada vez mejor la carne, acercarnos a los productores y tener un producto más acorde a lo que necesitamos”, remarcó.
Exportaciones y consumo interno: la búsqueda de un nuevo equilibrio
Otro de los temas abordados fue la apertura de mercados internacionales y la evolución del consumo de carne vacuna en Argentina.
Castillo consideró que la inserción internacional representa una oportunidad para el sector, al tiempo que observó una redistribución del consumo de proteínas en el mercado interno, con un crecimiento sostenido de la participación del pollo y el cerdo.
“Nos abrimos al mundo, competimos con el mundo abiertamente y en Argentina se está dando una redistribución del consumo de proteínas entre las distintas proteínas”, explicó.
En su análisis, esta transformación puede contribuir a un equilibrio más sostenible entre la oferta y la demanda, evitando distorsiones y movimientos bruscos de precios.
El representante de Abuelo Julio destacó que Argentina continúa entre los principales consumidores mundiales de carne bovina, aunque reconoció que el avance de otras proteínas modifica la dinámica del mercado.
A su entender, la posibilidad de abastecer tanto al mercado interno como a los compradores internacionales requiere una mirada de largo plazo, con reglas y condiciones que permitan planificar las inversiones y sostener la actividad.“Creo que es un equilibrio necesario para que el mercado no tenga distorsiones, para que los precios no se disparen de un lado a otro y para que podamos trabajar en toda la cadena con una visión de largo plazo, con precios estables, que es lo que tanto queremos todos”, manifestó.
Eficiencia y trabajo conjunto para toda la cadena
Como conclusión, Castillo planteó que el principal desafío de la cadena de ganados y carnes es alcanzar un equilibrio que contemple los intereses de productores, industria y comercialización.
Advirtió que las decisiones orientadas exclusivamente al corto plazo pueden entrar en conflicto con la sostenibilidad del negocio, por lo que consideró indispensable construir una visión compartida entre los distintos eslabones.“A veces lo que todos queremos va en contra de los intereses de corto plazo. Tenemos que entender que no tiene que ser así, que tenemos que tener un equilibrio en toda la cadena”, concluyó.
Las declaraciones dejaron como eje central la necesidad de mejorar la competitividad de la carne argentina mediante una mayor eficiencia productiva e industrial, una mejor articulación entre frigoríficos y productores y una estrategia comercial capaz de aprovechar las oportunidades de los mercados externos sin perder de vista la dinámica del consumo interno.
FUENTE: Valor Agro