¿Crece el peso medio de faena en la Argentina? ¿Cuánto?
Uno de los indicadores más rezagados de la ganadería viene mostrando señales de mejora. Cómo se compara su evolución con lo sucedido en Brasil y Uruguay en las últimas décadas y la reacción de los productores del país ante el actual contexto nacional e internacional. El análisis por categoría.
La ganadería argentina atraviesa una coyuntura positiva, con buenos precios de la hacienda en términos históricos y una expectativa favorable a mediano plazo, apoyada en las perspectivas de la demanda internacional.
La gran duda es si esas señales se están traduciendo en decisiones concretas por parte de los ganaderos, orientadas a resolver algunas de las falencias históricas de la actividad, como el peso medio de faena y la tasa de destete, dos de los indicadores más rezagados de la ganadería argentina. En este artículo nos proponemos analizar la evolución del primero.
Si bien los datos generales muestran un aumento en el peso de las carcasas en los últimos meses, resulta importante entender hasta dónde llega esa evolución.
¿Por qué decimos que el país está rezagado en cuanto al peso de faena? Porque no solo tiene un valor inferior al de países comparables, como Brasil y Uruguay, sino que su crecimiento ha sido más lento que el de estos competidores, tomando en cuenta lo sucedido en este primer cuarto de siglo.
Los números son claros. Mientras en 2001 el peso medio era similar en la Argentina y en Brasil (215 kilos), el segundo creció a un ritmo promedio de 1,2 kilos por año mientras que la Argentina lo hizo a la mitad.
Así, hoy, los 246 kilos de Brasil superan ampliamente los 231 kg locales.
En tanto, el líder regional es Uruguay, que empezó el siglo con 240 kilos y actualmente se ubica en 264 kg, con un crecimiento de casi un kilo al año, inferior al de Brasil, pero todavía llevándole una ventaja apreciable, de casi 20 kilos.
Y esto para no compararlo con otras ganaderías desarrolladas. Por ejemplo, en el mismo lapso, Australia pasó de 240 kilos a 300; la Unión Europea de 260 a 300 y Estados Unidos, el líder, también en esto, de 330 a la increíble cifra de 400 kilos en 2025.
El desarrollo reciente
Los cambios recientes en el peso medio de la faena, o peso de las carcasas, puede estar influenciado por cambios en el mix de categorías y clasificaciones que siempre hay en la misma.
Por eso, para analizar mejor la evolución del peso medio es importante ver qué sucedió con el correspondiente a cada una de las categorías que más importancia tienen en la producción de carne.
Esta tarea sólo se puede hacer desde abril de 2019, cuando se pusieron en vigencia las actuales categorías y clasificaciones, que no son comparables con las anteriores, desde un punto de vista estadístico.
Por otro lado, la estacionalidad propia de la oferta de hacienda recomienda poner el foco en la evolución de los promedios móviles de 12 meses, que neutralizan el efecto estacional y permiten identificar líneas de tendencia, si las hubiera.
Novillitos, una evolución consistente
Esta categoría explica el 44% del total de la carne producida en el país, según los datos de 2025, que no difieren mayormente de los de otros períodos.
A su vez, los novillitos de 2 dientes componen el 76% de la carne producida por la categoría, es decir, 33% del total de la carne.
El gráfico siguiente muestra los datos mensuales y los promedios móviles, de manera superpuesta.

Desde los 228 kg de abr’20 a los 240 kilos de los doce meses terminados en may’26, hubo un crecimiento de 12 kilos, es decir, unos 2 kilos por año.
Pero si se observa el crecimiento de los datos mensuales desde junio de 2025, muestra un indicador mucho más fuerte de alza.
Vaquillonas, con movimientos erráticos
Esta es la segunda categoría en materia de producción de carne. Representa el 25% del total. Dentro de éstas, las de 2 dientes componen el 79% de ese subtotal o el 20% del gran total.
Su evolución ha sido más errática: gran crecimiento entre 2020 y mediados de 2023, luego caída por un año, recuperación por ocho meses, estancamiento por casi dos años y fuerte crecimiento en los meses de este año.

Si se mide desde el último mínimo de may’24 (189 kg) al promedio móvil actual, hubo una ganancia de 4 kilos en dos años, lo que arroja, nuevamente, dos kilos por año.
Pero aquí también vale prestar atención al fuerte desempeño en los últimos meses. Desde sep-oct’25 a hoy crecieron en 10 kg, lo que representa un fuerte e insostenible (seguramente) crecimiento como de 15 kg por año.
Vacas, en constante superación
Es la tercera categoría en materia de producción de carne, con 18% del total.
A su vez, las vacas de 8 dientes generan 79% de la categoría, ó 14% del gran total.
Acá lo que se ve, por un lado, es la marcada estacionalidad de los datos mensuales, que marcan máximos en primavera y mínimos en otoño.
Y por otro, que la tendencia desde hace tres años es que cada vez se supera más al año anterior.
De modo gráfico, tomando el último dato menor de la serie de promedios móviles, 222 kg en dic’23, y el más reciente, de 241 kg, refleja un crecimiento de 19 kilos en 29 meses, equivalente a casi 8 kilos por año.
Novillos, en recuperación tras un bache
Es la cuarta categoría en importancia, con 9% de la carne total.
A su vez, los de 8 dientes, componen el 78% de ese subtotal o 7% del gran total.
En este caso, se ve un fuerte aumento entre 2020 y fines de 2022, luego una brusca caída, de corta duración, pero muy acentuada, para luego retomar la recuperación.
Desde el último mínimo de la serie de promedios móviles, en feb’24 con 291 kilos, hasta ahora, con 301 kg, son 10 kilos más en 27 meses, equivalente a casi 4,5 kilos por año.
Los ganaderos responden
A la hora de las conclusiones, partimos de la base de que la suma de las clasificaciones elegidas para el análisis representa el 75% de la producción de carne argentina.
Si consideramos el crecimiento en los pesos de las carcasas de cada una en los períodos más recientes, y lo ponderamos por la importancia de cada una en la producción de carne, vemos que tal aumento es de casi 3 kilos por año.
Éste sería un número importante si se pudiera mantener a lo largo de un buen tiempo, como lo demuestra lo sucedido en Brasil y Uruguay en este siglo.
Entonces la respuesta es afirmativa: el ganadero en la Argentina ha tomado nota del contexto económico nacional e internacional y está ofreciendo hacienda más pesada.
Este hecho, sosteniéndolo, y la progresiva recuperación de la categoría novillos, que se fue perdiendo desde la superliquidación de 2008-2009, podrían aportar fuertemente al crecimiento de la producción de carne, más allá de la contribución que pudiera hacer una mejora en la tasa de destete, sin necesidad de apelar a un aumento en las existencias totales.
FUENTE: Valor Carne

