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Restricciones del nuevo cupo arancelario de 80.000 toneladas de carne argentina para EEUU

Finalmente, casi en paralelo con el acuerdo marco de comercio e inversiones que firmaron Estados Unidos y la Argentina sobre casi 1.700 productos de diversos rubros, el presidente Donald Trump publicó una orden ejecutiva por la que generó un contingente arancelario de importación de carne vacuna de 80.000 toneladas y se lo adjudicó a Argentina.

Este cupo extra, que se venía anunciado desde hace unos tres meses, con altísimo rechazo de los ganaderos y legisladores demócratas en Estados Unidos, presenta algunas condiciones que no se esperaban: abarca sólo el año 2026 y comienza a regir el 13 de febrero; reparte el cupo de 80.000 toneladas en cuatro tramos de 20.000 que se abrirán trimestralmente con el sistema “primero llegado, primero servido”; se limita a recortes de carne vacuna magra (lean beef trimmings) “clasificables según los números de informe estadístico del HTSUS 0201.30.5085 y 0202.30.5085”.

 En Argentina muchos entienden que estas posiciones arancelarias pueden incluir carne magra en bloque, no solamente recortes.

En medio de muchas especulaciones y versiones, fuentes del sector indican que se está negociando para que este cupo extra no se limite a 2026, sea intentando incluirlo en el acuerdo marco que ahora revisarán los parlamentos de ambos países, o consiguiendo algún otro tipo de prórroga.

Esto es importante máxime cuando este año hay elecciones de medio término en Estados Unidos y se estima que la actual crisis de asequibilidad (affordability crisis) le jugaría desfavorablemente al gobierno de Trump.

De hecho, en el texto de la proclama, firmado por Trump, hay un especial hincapié en argumentar que se trata de una medida necesaria en vista de la caída del stock vacuno en su país, las restricciones sanitarias para importar ganado para engorde de México y el consecuente aumento del precio local de la carne vacuna que se viene dando en Estados Unidos.

Ese énfasis parece apuntar a sus consumidores y sobre todo a calmar a los ganaderos estadounidenses, que formaron parte de su base electoral y que varias veces han hecho lobby contra la Argentina, incluso aliándose con bonistas de la deuda argentina en default en la primera década de este siglo para impedir la reapertura del mercado norteamericano a la carne argentina tras el cierre por los brotes de aftosa de 2001.

Por otro lado, los exportadores argentinos están revisando con la Aduana si es posible redireccionar mercadería que se ajuste a los requisitos, pero tenga otro destino inicial original, a fin de no desaprovechar el cupo, dado que se publica ahora y ya se ha perdido casi la mitad del primer trimestre.

Otro punto sobre el que se estaría trabajando es la limitación de este cupo a recortes de carne magra: según fuentes, mientras se intenta renegociar con Estados Unidos que la nueva cuota también incluya cortes anatómicos, por ejemplo, de momento se intentaría incluir dentro de la cuota histórica (de 20.000 toneladas, de carne desosada fresca y congelada) solo los cortes de mayor valor, para aprovecharla íntegramente con lo no incluido en la cuota nueva.

FUENTE: Tardáguila