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Opinión. La distribución de la cuota china entre exportadores debe ser administrada

El último día del año se conoció la decisión china de establecer cuotas de importación anuales de carne vacuna para cada uno de sus seis principales proveedores y un resto para los demás países, como salvaguardia por el daño atribuido, provocado a su sector productor. Es un sistema que regirá por tres años, 2026-28, con crecimiento de los volúmenes al 2% anual.

Resultaba obvio pensar que la cuota argentina debería distribuirse entre los exportadores de manera de no forzarlos a una carrera, perniciosa para ellos, la ganadería y el mismo mercado chino.

Sin embargo, circula información en el sentido de que el Gobierno habría aceptado la opinión china de manejarla mediante el sistema de “primero llegado, primero servido”.

En primer lugar, es llamativo que se haya hecho tal consulta, cuando el tema debiera ser de resorte del “dueño de la cuota”. Lo único que debería interesarle a China es que los países no se pasen de sus cuotas, so pena de aplicar un prohibitivo arancel del 55% sobre el excedente.

Las cuotas Hilton y de Estados Unidos se manejan de esa misma manera administrada. No sucede lo mismo con la cuota 481 de la UE, de carne de feedlot, ya que la misma es global, es decir, no hay países “dueños”. Y la Argentina no es la excepción, casi todos los países distribuyen esas cuotas entre sus exportadores. Jamás la UE ni Estados Unidos opinaron al respecto.

La cuota de China es mucho más asimilable a la Hilton o de EE.UU. que a la 481, porque ningún país puede usar la cuota del otro.

Es curioso que, pocas semanas después de haberse reglamentado la distribución de las mencionadas cuotas, por primera vez con criterios conceptualmente iguales, se haya llegado a esta decisión con esta nueva cuota. En especial teniendo en cuenta que tales criterios vienen siendo pacíficamente aceptados por toda la cadena desde hace muchos años, como ha sucedido pocas veces en el pasado.

Planta frigorífica

La industria australiana está considerando una propuesta de un afamado analista y antiguo exportador, Simon Quilty, para administrar la cuota de su país. El experto advierte que, de lo contrario, la cuota se consumiría tan pronto como en mayo y se destruiría el mercado de cortes de alto precio, en especial ahora que Estados Unidos está virtualmente ausente por su guerra comercial con el gigante asiático.

Beef Central, publicación especializada australiana, informa estos días que diversas fuentes de Shanghai comentan que los exportadores brasileños van a implementar un sistema similar, para no pasarse de las 80 mil toneladas por mes de su cuota de 1,106 millones.

Exportación de carne vacuna a China
Exportación de carne vacuna a China

El tema del hueso

En la carrera que se verán obligados a lanzarse los exportadores argentinos, no sólo se forzarán los envíos totales sino que se apelará a productos de menor valor, como la carne con hueso en el afán de aprovechar la mayor parte posible de la cuota, lo que es lógico desde el punto de vista individual pero negativo desde el conjunto. Sería como cumplir la cuota Hilton con cortes de la rueda.

La Argentina exporta a China carne congelada sin hueso, que es el producto principal, carne enfriada que es el producto más valioso, carne congelada con hueso y hueso de despostada, es decir, huesos casi pelados, que no deberían entrar en la estadística de la carne.

Si comparamos los datos de importación china y de exportación argentina, veremos lo siguiente para el año que recién terminó.

Mientras que los números de carne enfriada y de congelada sin hueso distan mínimamente ya que no son exactamente los mismo períodos, China cuenta 172 mil toneladas de carne con hueso mientras que para la Argentina se tratan de 56 mil toneladas de carne con hueso y 128 mil toneladas de hueso. Es decir, que una buena parte de este hueso China lo considera dentro de los códigos aduaneros de la carne y se computarán contra la cuota.

Si vemos que en promedio se exportan a poco más de US$1000/t, se aprecia el inconveniente de incentivar el uso de la cuota con estos productos. Esto sucederá, inexorablemente, si no se administra la cuota.

Rodeo vacuno en la Argentina (Xinhua/Martín Zabala) (mz) (oa) (ah) (ce)

Propuesta para la cuota china

Se deben aplicar los mismos criterios conceptuales que se acaban de usar para las cuotas Hilton y Estados Unidos de los próximos cuatro años.

Quienes participaron del mercado, en libertad, en los últimos tres años son lo que han demostrado un interés inequívoco en el mismo.

En todo caso podría aplicarse alguna flexibilidad, en un porcentaje limitado, dado el carácter novel de esta cuota.

Tal elasticidad, con el riesgo de que siempre va a tener un sesgo subjetivo y arbitrario por más buena voluntad y honestidad que se le ponga, podrá cubrir algún caso de exportador disconforme y de nuevas plantas habilitadas. Y esto será un mal menor en favor de un bien mucho mayor.

Tras 45 años de administrar la cuota Hilton y casi diez la de Estados Unidos, es difícil culpar a tal mecanismo de haber ayudado a concentrar a los exportadores, que están sumamente atomizados.

Tener más de la mitad de la exportaciones bajo condiciones de administración no es deseable pero no es una elección que haga la Argentina, viene impuesta de afuera y hay que convivir.

A no perder de vista la oportunidad

La Argentina se vio relativamente favorecida con la cuota asignada, como Uruguay, Nueva Zelanda y (teóricamente) Estados Unidos, a diferencia de Brasil y Australia que verán mermar lo exportado en 2025.

Si además se considera que será difícil que Estados Unidos, Nueva Zelanda y, quizás, Uruguay puedan completar sus cuotas, el mercado se reducirá considerablemente y esto puede impactar favorablemente en los precios.

Sería una picardía que tales ventajas se perdieran por la utilización de un mecanismo perjudicial para el mercado como el de la información que circula.

FUENTE: Miguel Gorelik – La Nación