Necesitamos más novillos y rentabilidad en la industria exportadora
El año arrancó con perspectivas positivas para la exportación de carne vacuna, aunque siguen los problemas de rentabilidad para los operadores. Tomás Castillo, de la firma Abuelo Julio, uno de los grupos de productores exportadores, explica qué sucede con las exportaciones de carne vacuna y cuáles son sus perspectivas.
El año arrancó con muy buenas perspectivas para el comercio mundial de carne vacuna y en particular para las exportaciones argentinas.
China definió una cuota muy parecida al volumen que le exportamos al año pasado, cuando a otros proveedores los castigó con recortes, como es el caso de Brasil y Australia.
Por otra parte se espera por el nuevo cupo de 90.000 toneladas res con hueso con la Unión Europea, que se habilitará una vez que esté vigente el acuerdo con el Mercosur.
Y además se aguarda por el cupo de 80.000 toneladas que Estados Unidos anunció en el marco de una importante crisis en cuanto a la producción de carne vacuna en ese país, lo que lo lleva a importar cada vez más.
A pesar de ese escenario promisorio, los exportadores no pasan por un momento bueno, debido a la falta de competitividad y rentabilidad que lleva varios meses. El año pasado el precio del ganado se disparó, en promedio aumentó cerca de un 90%, muy por encima de la inflación, y también subieron los costos laborales.
Encima para exportar carne de novillos se paga 5% de derechos de exportación. Es necesario que se saque ese impuesto de forma definitiva; la quita temporal que hizo el gobierno nacional el año pasado no hizo más que distorsionar el mercado, causando serios problemas a los que vendemos carne al extranjero.
En materia de exportaciones, nuestra empresa trabaja con mercados muy distintos, que demandan productos, categorías y cortes específicos. Entender esa diferenciación es clave para explicar cómo se forman los precios y por qué la oferta de novillo sigue siendo un punto crítico.
En China, además del tradicional negocio de carne de vaca, estamos creciendo de manera sostenida en la exportación de carne de novillo. Allí se exportan cortes como el Shink y Shank, falda, cortes con hueso, también de la rueda e incluso los de más valor.
Se trata de un mercado que, lentamente, viene incorporando carne de mayor calidad, y donde el consumo de novillo aumenta año tras año, especialmente en determinados canales y ciudades. A China exportamos tanto cortes delanteros como algunos cortes del trasero, siempre congelados y deshuesados, provenientes de novillos bien terminados, aunque sin las exigencias extremas de Europa.
Este crecimiento del novillo en China abre una oportunidad muy interesante, pero también exige mayor regularidad en la oferta.
El gobierno chino acaba de anunciar que la cuota de 511 mil toneladas que otorgó al país se exportará bajo el criterio de “primero llegado, primero ser- vido”. Hay que ver qué efectos tiene esto en el mercado y si una vez cumplido no se autorizan nuevos cupos, ya que su demanda de carne es cada vez mayor.
Hoy ese mercado está pagando precios más altos luego de la cuotificación, porque le recortó el volumen a Brasil y eso permite que los exportadores argentinos vendamos mejor, lo que ayuda a la integración del negocio en un esquema de costos altos en dólares, sobre todo por la valorización que tuvo el principal insumo, el ganado, durante el 2025.
La suba del precio ronda los 300 dólares por tonelada y creemos que la firmeza se mantendrá por unos meses, al menos hasta que aparezca la oferta fuerte de vacas.
Los precios reflejan esa diferenciación. Una vaca buena sigue encontrando salida con valores que pueden ubicarse entre 3.300 y 3.500 pesos por kilo, mientras que la vaca general se mueve entre 2.000 y 2.800 pesos. En el caso del novillo con destino China, los valores dependen mucho del peso, la terminación y la calidad del animal, lo que refuerza la señal de producir hacienda más pesada.
Lo que está claro es que además están pidiendo carne con marbling, tendencia que se impone en todo el mercado mundial de la carne vacuna y por eso también se valora más el novillo 481 que el Hilton.
Europa continúa siendo el mercado de mayor valor. Allí exportamos exclusivamente carne de novillo pesado, con trazabilidad, protocolos sanitarios, ambientales y de bienestar animal muy estrictos. Es un destino que paga muy bien, pero está claramente limitado por la escasa disponibilidad de novillos que cumplan con todos los requisitos.
Teniendo en cuenta que su producción es cada vez más baja, creemos que la demanda seguirá firme y eso se evidencia en el alto cumplimiento de la cuota Hilton. Ya se vendió más del 60% del cupo de 29.500 toneladas; en pocos meses más lo habremos terminado.
En Estados Unidos el perfil es más industrial. La carne que compran es mayormente para su transformación en hamburguesas y productos procesados. Es un mercado que aporta volumen, previsibilidad y una alternativa sólida para diversificar destinos.
En la actualidad está pagando más que China y eso empuja a re-direccionar los negocios. El precio por kilo es de 1 dólar más que en China.
En el mercado interno, la oferta de novillo sigue siendo el principal cuello de botella. El sistema productivo todavía no genera la cantidad de animales pesados que hoy demandan tanto Europa como China. El consumo liviano es escaso y el mercado premia claramente cada kilo adicional, lo que está llevando a muchos productores a replantear sus esquemas productivos.
La vaca mantiene una presencia importante, pero con una comercialización muy segmentada. Hay múltiples sub categorías, destinos y precios, y la calidad define con claridad el valor final de cada animal.
Mirando hacia adelante, el panorama es positivo. Con mejores condiciones climáticas, más pasto y recrías más largas, la ganadería argentina tiene margen para crecer. Los mercados están abiertos, la demanda existe y los precios acompañan. El gran desafío sigue siendo producir más novillo pesado, para sostener el crecimiento en China, aprovechar los altos valores de Europa y consolidar mercados como Estados Unidos.
FUENTE: Informe Ganadero