Mercados prometedores ¿Cómo impactan en la ganadería?
La gran noticia de este 2026 es que la ganadería argentina gana competitividad a partir de las ochenta mil toneladas extra cuota para los Estados Unidos y otras más para la Unión Europea, entre 7.500 y 8500 t de las asignadas a los cuatro países del Mercosur.
Pese a esto, en el día a día, “el productor no está pensando en colocar más carne, sino en buscar que los excelentes precios de la hacienda se transformen en buenos negocios tranqueras adentro”, sostiene Diego Ponti, de AZ Group, líder de grupos de ganaderos que abordan temas económicos, analizando qué pone freno al histórico modelo de integrarse hacia adelante para agregar valor.
“Las cuotas no son la panacea ya que significan una limitación al comercio. Sin embargo, los nuevos volúmenes son acordes a la capacidad de exportar de la Argentina y eso es un gran incentivo para la industria. En tanto, el productor está más concentrado en los precios relativos: cuánto vale un ternero, cuál es el costo de la recría y qué margen le deja hacer kilos a corral. Esto es lo que define su modelo de negocio”, planteó, en diálogo con Valor Carne.
En ese sentido, con el precio del ternero muy firme, un cincuenta por ciento más alto que el novillo, con insumos muy competitivos, como maíz barato, las empresas se inclinan a producir más kilos.
“Buscan un animal pesado, no como respuesta directa al panorama internacional sino porque la única estrategia para licuar ese ternero caro, más el alquiler del campo atado al valor del novillo, también elevado, es sumar mayor cantidad de kilos”, indicó. Y agregó: “Si no lo logra, no sacará ventaja de los muy buenos precios que tiene la hacienda hoy en día, de ahí la importancia de la productividad. Y, sobre todo, es un objetivo que está al alcance de su empresa”.
Ponti sostiene que la decisión del productor depende de tres palancas. “Una es su experiencia, la historia de las políticas sectoriales, otra tiene que ver con el presente, las relaciones de compraventa y el costo de producción que mencioné antes, y la tercera son las expectativas que genera el mercado mundial”, diagnosticó.
¿Cómo influye cada una? “De esas tres palancas hay dos que empujan hacia adelante, la foto actual y las nuevas oportunidades, pero el pasado recurrente, que es la cuestión institucional, le pone el freno de mano: ‘¿Qué pasa si las buenas condiciones para la ganadería no se mantienen en el tiempo?’, ‘che, atenti, el año que viene hay elecciones”, relató, aludiendo al pensamiento de los más de cien empresarios de avanzada que participan en sus grupos.
Entonces, ese productor está abocado al día a día, a buscar que los atractivos precios de la hacienda se transformen en buenos resultados de los negocios. “Muchas veces tenemos esos precios, pero los resultados de los negocios son más o menos los mismos de los últimos tiempos, no logramos más rentabilidad”, advirtió.
Con esa visión, se está trabajando mucho en mejorar la eficiencia, o sea, con los mismos recursos lograr mayor cantidad de kilos de carne, sea en la cría, la recría y la terminación a corral. “Esto es transversal a todas las actividades porque la carne vale mucho. Entonces, cada kilo extra compensa más que bien los costos que tenemos que afrontar”, opinó.
¿Vender hacienda o carne?
Siempre se comentó entre los productores la idea de avanzar hacia adelante en la cadena: ‘¿más allá de la hacienda, por qué no empezamos a vender carne?’.
“Esta inquietud está pausada porque los negocios para la exportación no son tan buenos, ni tan sencillos, más allá de los precios internacionales interesantes. Esta información le llega al productor y también le pone un freno”, reveló Ponti, refiriéndose a los proyectos de integración desde el campo al mercado para agregar valor.
Salvo los frigoríficos que tienen un alto nivel de actividad y son muy eficientes en lo productivo y comercial, “hay muchos otros que deben suspender operaciones y generan noticias negativas”, añadió.
¿El problema de la industria? “Desde octubre la hacienda subió un 39% y el tipo de cambio bajó un 3%. Entonces, se les encareció muchísimo el novillo en dólares y tienen que hacen malabares para que los negocios cierren”, aseveró.
A una coyuntura que le duele al exportador, se suma un mercado interno que viene ajustando su capacidad de compra. “El año pasado la carne subió un 70% al consumidor y los salarios aumentaron en torno a un 36%, en línea con la inflación. Esto limita las posibilidades de trasladar el precio de la hacienda a la carnicería. En definitiva, la venta de carne se complicó”, explicó.
Además, los frigoríficos “se enfrentan a una disminución de oferta, con una faena que viene cayendo. Cada vez se dificulta más el abastecimiento”, advirtió.
De hecho, varios exportadores tienen hacienda propia en corrales de terceros, en hotelería, para asegurarse un 20-30% de la faena. ¿Qué engordan? Los novillos de más de 500 kg -ya no de 440 kg como antes- que les cuesta conseguir de los productores, dado que sus respuestas a las señales internacionales son lentas. “La realidad es que, hoy por hoy, nadie está diciendo: voy a anotar mi campo para la Unión Europea porque se acerca la entrada en vigencia del acuerdo con el Mercosur”, comentó.
Entonces, el problema es doble para el frigorífico, el éxito comercial depende del precio de compra de la hacienda y del volumen que puede procesar para licuar los costos de estructura, o sea, necesita aprovechar al máximo su capacidad operativa, más allá de una óptima integración de la res.
“A dos velocidades”
En los últimos años, cambió el panorama internacional pero inmediatamente no hay un switch en esa línea tranqueras adentro.
“Estamos viendo dos velocidades distintas, una es lo que pasa entre la Argentina el mundo, que impacta más en la industria, que es la que está en el frente de batalla. Y otra distinta es la de los sucesos a nivel del campo, o sea, las variables endógenas que hacen a la producción de hacienda y sus márgenes, donde el ganadero tiene injerencia”, resumió.
Al finalizar, Ponti opinó que, para tomar cartas en las necesidades de la exportación -por ejemplo, hacer novillos de más de 500 kg con marmoreo- el productor espera a que las expectativas se transformen en negocios concretos y tras un tiempo de ver los beneficios, planear la estrategia para lograrlos. “Por lo pronto, lo positivo, es que cuando busca mayor productividad, haciendo un animal más pesado, va en línea con el tipo de producto que demanda la industria”, concluyó.
FUENTE: Valor Carne
