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Los frigoríficos siguen acumulando problemas: nuevos cierres y quiebras, reducción de turnos de faena, dificultad para cobrar y hasta atrasos en la devolución del IVA

“Cambiar la plata es perder plata”, dijo a Bichos de Campo un empresario de la exportación de carne vacuna, para graficar lo que le está sucediendo en ese sector. Allí, muchas firmas apenas empatan los costos, otras están con números por debajo de la línea de flotación, algo que se repite en muchas empresas del consumo interno así como entre los matarifes que abastecen de carne a los argentinos.

Por eso en ambos mercados, en el de la hacienda de consumo y en la exportación, hubo ajustes de precios en los últimos días. Las empresas no pudieron convalidar las subas del ganado que se dieron en las semanas previas.

Queda de manifiesto que la situación en la industria cárnica no está nada fácil. “Hay fábricas reprogramando su producción para reducir gastos, lo que afecta turnos y días de trabajo, hay preocupación en la cadena de pagos y prima la precaución”, señaló Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA)

En los últimos días, la Justicia dictó la quiebra del frigorífico La Taba, ubicado en la localidad cordobesa de Cruz del Eje, porque la empresa no pudo afrontar el concurso de acreedores. La semana pasada dejó de faenar y afectó a 60 trabajadores.

Otro caso importante es el del frigorífico Villa Olga, en Bahía Blanca, Buenos Aires. Se trata de una planta exportadora operada por Jorge Genés, dueño de los establecimientos Catter Meat, Compañía Procesadora de Carnes y de la reconocida marca de hamburguesas Unión Ganadera. Esta planta frenó sus operaciones a fines del año pasado.

También dejó de operar Ganadera San Roque, establecimiento ubicado en Morón, provincia de Buenos Aires, que llegó a faenar 15.000 animales mensuales, pero que en los últimos meses ubicó su promedio en torno a las 6.000 cabezas.

El frigoriífico HV, en Bernasconi, La Pampa, dejó de operar a fines del año pasado y acumula deudas millonarias. En esa provincia también dejó de operar el frigorífico Pico, de la familia Lowenstein, luego de echar a varias decenas de trabajadores.

Estos casos están lejos de ser los únicos. “Otras fábricas que están reprogramando su producción para reducir gastos, lo que afecta los turnos y días de trabajo”, lamentó Urcía.

Ante este panorama, el titular de FIFRA agregó: “En el eslabón comercial de la cadena hay preocupación por el alargamiento de los plazos de pago, que genera descalces financieros y en algunos casos pérdidas del capital de trabajo. El crédito característico del sector es soportado por la cadena, porque casi no hay financiamiento bancario o externo para la compra de hacienda con destino a faena”.

La industria cárnica se ve afectada sobre todo por los fuertes incrementos de costos: la hacienda aumentó 70% interanual. Pero además cuesta colocar la carne y cobrarla. Por otro lado, la exportación tiene un tipo de cambio atrasado e inflación en pesos, lo que se traduce en inflación en dólares. Además, se están negociando paritarias, aumentó 15% el combustible por la guerra en Medio Oriente, y hay incrementos en otros costos como el de la energía eléctrica y el gas.

Como si esto fuera poco, aparece otro problema: “El atraso en la devolución de reintegros de IVA por ARCA pasa a ser absolutamente relevante en virtud de la revaluación que tuvo la hacienda, y es un daño financiero adicional que restringe la capacidad y operatoria comercial”.

Un empresario del sector exportador dijo al respecto: “La demora es importante, no nos devuelven el IVA desde octubre y en un contexto de falta de liquidez eso pega duro”.

Con los valores que actualmente tienen la hacienda y la carne, ese atraso significa la resignación de mucho capital de trabajo en las plantas de faena y producción de carne vacuna.

FUENTE: Bichos de Campo