“Llegó la hora de producir más carne”: el diagnóstico desafiante que se repite en Expoagro
El consultor Diego Ponti analizó el escenario internacional y señaló que la fuerte demanda global abre oportunidades para la Argentina, aunque remarcó que hay que mejorar productividad, calidad y previsibilidad en toda la cadena ganadera.
La ganadería atraviesa un momento particular en el escenario global.
La demanda de carne vacuna sigue creciendo y supera la oferta disponible, un fenómeno que abre oportunidades para los países productores.
Ese fue uno de los ejes centrales del análisis del consultor Diego Ponti, quien en diálogo con TN durante Expoagro 2026 dejó un mensaje claro para los productores: el contexto internacional favorece a la actividad, pero el desafío ahora es producir más y mejorar la calidad.
Ponti explicó que la demanda mundial no solo crece en volumen, sino también en exigencias. En particular, los mercados de alto valor buscan cortes con mayores estándares de calidad, asociados principalmente al marmoreo o grasa intramuscular, un atributo que determina la terneza y el sabor de la carne.

Un mercado mundial que pide más carne
El especialista explicó que los cambios en la ganadería suelen ser graduales, ya que se trata de una actividad con ciclos largos y decisiones estructurales que se proyectan a varios años.
La primera señal de crecimiento, según indicó, suele aparecer en el aumento del peso de faena. Cuando los costos de producción son favorables, muchos productores optan por prolongar la recría o el engorde para llevar animales más pesados al mercado y así generar más kilos de carne.
Ese proceso permite capturar mayor valor sin necesidad de modificar de inmediato la estructura productiva del establecimiento.
Un segundo paso, más profundo y de mayor plazo, es la retención de vientres. Esta decisión implica ampliar el rodeo reproductivo, lo que en el futuro permitirá aumentar la cantidad de terneros producidos.
Sin embargo, Ponti aclaró que “este tipo de inversiones requiere previsibilidad y confianza”. La incorporación de más vientres supone comprometer capital durante varios años antes de ver los resultados productivos, por lo que los productores suelen tomar esa decisión solo cuando perciben estabilidad en el contexto económico y político.
“Los cambios estructurales en la ganadería son lentos”, explicó el consultor, quien remarcó que el crecimiento del stock bovino depende de señales claras y sostenidas en el tiempo.

Más kilos y más inversión
En paralelo, el especialista destacó que el escenario internacional también juega a favor de la producción. La demanda global de carne vacuna sigue siendo muy elevada, impulsada principalmente por grandes compradores como China, Europa y Estados Unidos.
Esa competencia entre mercados contribuye a sostener los precios internacionales y refuerza el interés por la carne proveniente de países exportadores.
No obstante, Ponti advirtió que Argentina también enfrenta algunos desafíos. En comparación con otros países de la región, el valor de la hacienda local se encuentra entre los más altos, lo que obliga a mejorar la eficiencia productiva para mantener la competitividad.
Además, el consultor recordó que el consumo interno muestra señales de ajuste debido a la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, lo que también plantea la necesidad de diversificar mercados y consolidar las exportaciones.

En este escenario, el especialista insistió en que la clave estará en aprovechar el momento para mejorar la productividad y la eficiencia de los sistemas ganaderos.
“El productor tiene hoy una oportunidad interesante para transformar buenos precios en buenos resultados”, concluyó Ponti, al destacar que el desafío ahora es convertir el contexto favorable en más producción de carne.