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Las restricciones chinas amenazan miles de millones en exportaciones en la región

China activó un nuevo esquema de medidas de salvaguardia sobre las importaciones de carne bovina que encendió las alarmas en Brasil y en toda la región. Según estimaciones preliminares del presidente de la Asociación Brasileña de Plantas de Procesamiento de Carne (Abrafrigo), Paulo Mustefaga, el país podría perder alrededor de USD 3.000 millones en ingresos como consecuencia directa de las restricciones impuestas por el principal destino de sus exportaciones cárnicas.

Las disposiciones, anunciadas el 31 de diciembre, establecen para Brasil un cupo inicial de 1,1 millones de toneladas anuales de carne vacuna con acceso preferencial al mercado chino. Todo el volumen que supere ese límite quedará alcanzado por un arancel del 55%, un nivel impositivo que vuelve prácticamente inviable cualquier operación fuera de cuota.

Si bien la asignación se encuentra alineada con el promedio exportado durante el período 2020-2024, desde el sector frigorífico brasileño advierten que el nuevo esquema no refleja la realidad actual del comercio.

Las proyecciones privadas indican que Brasil cerraría 2025 con envíos cercanos a 1,7 millones de toneladas, lo que deja fuera de cuota a más de medio millón de toneladas y explica el fuerte impacto económico estimado.

China es, desde hace años, el principal comprador de carne bovina brasileña, concentrando más de la mitad de sus exportaciones totales. Por ese motivo, cualquier modificación en las condiciones de acceso al mercado chino tiene un efecto inmediato sobre los precios internos, la actividad industrial y las decisiones de producción.

Desde Abrafrigo señalaron que el nuevo régimen podría provocar una mayor presión sobre el mercado doméstico, con excedentes de carne, caída de valores y márgenes más ajustados para frigoríficos y productores.

El impacto no se limita a Brasil. Otros países de la región también recibieron cupos específicos, entre ellos Argentina, Uruguay y Paraguay, lo que configura un nuevo escenario de competencia intra-Mercosur por el acceso al mercado chino dentro de los límites permitidos.

Analistas del sector advierten que esta situación podría intensificar la búsqueda de mercados alternativos, como Medio Oriente, Sudeste Asiático y África, aunque con precios generalmente inferiores a los que ofrece China.

Además, la aplicación de estas salvaguardias se enmarca en una investigación iniciada por China en 2024 para evaluar el impacto de las importaciones sobre su ganadería local, y tendría una vigencia inicial de tres años, lo que agrega incertidumbre de mediano plazo al comercio internacional de carne vacuna.

Mientras el gobierno brasileño analiza gestiones diplomáticas y comerciales para revisar o flexibilizar las condiciones, el sector privado ya advierte que 2026 podría ser un año de reacomodamientos forzados, con menor ritmo exportador, ajustes productivos y un rediseño de las estrategias comerciales en toda la región.

En este contexto, la decisión de China marca un punto de inflexión para el mercado global de carne bovina, con efectos que trascienden a Brasil y obligan a los países exportadores sudamericanos a repensar su inserción internacional frente a un escenario más restrictivo y competitivo.

FUENTE: Agritotal