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Las dificultades para exportar carne vacuna argentina

Gustavo Quirelli, del frigorífico Recreo, explica las dificultades en los exportadores de carne vacuna argentina, a pesar de los altos precios internacionales que paga una de- manda que sigue firme.

El arranque de la exportación de carne vacuna en 2026 estuvo marcado por una combinación de factores que deterioraron la rentabilidad de la industria frigorífica.

Desde noviembre, tanto en nuestro caso particular como en el conjunto del sector, el negocio volvió a tener números negativos, una situación que ya se había registrado hacia fines de 2024.

La menor oferta de hacienda y el fuerte incremento en el precio del ganado explican buena parte de ese escenario, en un contexto en el que los valores internacionales se mantenían relativamente estables.

A esto se sumó un cambio en las variables macroeconómicas locales: una apreciación del peso superior al 7% en lo que va del año, junto con una inflación mensual en torno al 2,5% o 3%. Como las exportaciones se liquidan en dólares, pero los costos suben en pesos, esto implicó un encarecimiento en dólares de nuestra estructura productiva.

El resultado fue un período de cuatro meses -noviembre, diciembre, enero y febrero- con márgenes negativos.

En paralelo, el mercado internacional también fue reconfigurándose. En el caso de China, principal destino de la carne argentina, a comienzos de enero las autoridades de ese país decidieron cuotificar el ingreso de carne, aplicando la medida de forma retroactiva al 1° de enero.

Esto impactó especialmente en Brasil, que venía incrementando fuertemente sus envíos en la segunda mitad del año pasado. El cupo limita las ventas de nuestro vecino al gigante asiático. El gobierno chino autorizó un volumen de 1,1 millones de toneladas, contra las 1,6 que le vendieron el año pasado. Esto modificó el equilibrio del mercado.

La menor oferta brasileña generó una suba de precios de lo que paga China, que también alcanzó a Uruguay y Argentina. Si bien en un primer momento se temió que el cupo se agotara rápidamente -con un 24% ya cubierto en el primer bimestre-, luego se observó una desaceleración en los embarques. En nuestro caso, Argentina comenzó el año exportando menos que en 2025.

A partir de marzo comenzó a verse una mejora marcada en los valores. China mostró dificultades para conseguir el volumen de carne que necesita, lo que la llevó a convalidar precios más altos.

Hoy los precios se ubican entre un 15% y un 20% por encima de diciembre. Por ejemplo, cortes como garrón, brazuelo y tortuguita pasaron de menos de 6.800 dólares a alrededor de 8.000 dólares por tonelada. Incluso productos con hueso, como asado y falda, mostraron una recuperación, aunque no así los huesos en general.

La vaca en seis cortes se ubica actualmente en torno a los 6.600 dólares por tonelada, mientras que un full set de 24 cortes se posiciona unos 250 dólares por encima. Esto implica una mejora significativa respecto de los 5.000 a 5.400 dólares de meses anteriores.

Este comportamiento responde a una necesidad concreta del mercado chino. Tras un buen desempeño en las ventas durante el Año Nuevo Lunar, los importadores debieron recomponer stocks y se encontraron con limitaciones en la oferta. Esto derivó en compras anticipadas, incluso pagando hasta 300 dólares por tonelada por encima de los valores spot.

Hoy la negociación es mucho más fluida: China convalida las ofertas y discute menos los precios, a pesar del encarecimiento de los fletes por la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, estos valores no alcanzan a compensar el incremento de costos.

China mejora sus precios, pero se encuentran mejores valores en Estados Unidos. La reciente ampliación de la cuota de importación norteamericana -80.000 toneladas adicionales, distribuidas trimestralmente- abrió nuevas oportunidades. Estados Unidos demanda principalmente carne magra para mezclar con su producción de grasa y destinarla a hamburguesas y procesados.

Este mercado está pagando por encima de los 7.000 dólares por tonelada, lo que lo vuelve más atractivo que China para ese tipo de producto. La habilitación incluye tanto bloques como cortes anatómicos de la rueda -como nalga, cuadrada o peceto-, siempre con destino industrial. Esto genera una competencia directa con China, ya que ese volumen deja de estar disponible para el gigante asiático.

En cuanto a Europa, la demanda también está firme y los precios en niveles históricamente altos. A diferencia de China, donde Brasil tiene una fuerte presencia, en Europa la exigencia de calidad limita la competencia brasileña, lo que posiciona mejor a Argentina y Uruguay.

En este contexto global, la demanda de proteína vacuna es sostenida. Asia continuará creciendo, Estados Unidos amplió su participación en el mercado internacional y Europa mantiene estándares de alta calidad que favorecen a nuestros productos. Las perspectivas indican que este escenario podría sostenerse durante los próximos dos o tres años.

El principal problema hoy del negocio claramente no son los precios internacionales, sino la falta de hacienda. No hay suficiente oferta de vacas y novillos. La faena cayó de manera generalizada y la zafra de vacas aún no comenzó. Además, las buenas condiciones climáticas permiten a los productores retener la hacienda por más tiempo, postergando su salida al mercado.

Esta escasez también impacta en la operación de los frigoríficos, que en muchos casos redujeron su ritmo de faena, incluso trabajando un día menos por semana.

A la escasez se agrega la suba de precios de la hacienda, si bien en los últimos días hubo bajas, en el arranque del año se dio un incremento del 15% y en los seis meses previos la mejora de las cotizaciones fue del 40%.

En el caso del novillo de exportación, los precios mostraron una fuerte suba -superior al 35% entre noviembre y febrero- y también, luego, una leve corrección. Hoy se ubican entre 7.900 y 8.200 pesos por kilo, con diferencias según el tipo de terminación. El novillo de feed- lot, con mejor calidad de grasa y marmoleo, sigue siendo el más demandado a nivel internacional.

Finalmente, la competitividad del sector se ve afectada por otros varios factores. La apreciación del tipo de cambio, la inflación en pesos, el aumento del combustible -que impacta en fletes internos y marítimos- y la suba del precio de la hacienda, configuran un escenario complejo. Incluso los costos logísticos aumentaron: el flete internacional subió cerca de un 20% y el transporte interno alrededor de un 10%.

A esta cuestión se suma la dificultad para hacerse de los reintegros de IVA: en las empresas hay fuertes demoras. La falta de retorno de ese dinero encarece el costo productivo y reduce el capital de trabajo necesario para la operatoria de las fábricas; necesitamos que esto se normalice.

En este marco, la industria frigorífica enfrenta el desafío de ser más eficiente, controlar los costos y sostener la actividad en un contexto donde, a pesar de los buenos precios internacionales, la rentabilidad sigue siendo muy ajustada o directamente negativa.

FUENTE: Informe Ganadero