¿Hacia dónde se dirige el negocio ganadero luego de la cuota discrecional aplicada por China?
Negocio ganadero y exportación de carne
Este año China implementó cuotas de importación de carne vacuna, lo que comenzó a reconfigurar la dinámica del negocio ganadero a escala global. Para el año 2026, China asignó una cuota anual a Brasil de 1,106 millones de toneladas, mientras que para la Argentina el volumen es de 511.000 toneladas y para Uruguay de 324.000 toneladas, entre otros países afectados.
Para el volumen que exceda la cuota asignada, China aplicará un arancel adicional del 55%, además del arancel vigente aplicable a cada país, lo que en lo hechos representa un bloqueo comercial.
En el ámbito del Mercosur la cuotificación de la importación de carne vacuna instrumentada por el gobierno chino afectó con mayor intensidad a Brasil, dado que el país había exportado 1,70 millones de toneladas de carne bovina a China en 2025.
Fausto Brighenti, integrante del CREA Río Salado (región Sudeste) y representante de CREA en las comisiones técnicas del IPCVA, acaba de regresar de la feria Gulfood Dubai, donde los participantes del sector cárnico intercambiaron información y opiniones sobre la actual coyuntura.
“A partir del mes de enero, después de implementada la medida por China, los precios de la carne exportada empezaron a subir inmediatamente, sobre todo en Brasil”, comenta Fausto, quien además de administrar una empresa ganadera que cuenta con un planteo de cría y recría, integra una empresa uruguaya de trading especializada en exportar carne vacuna a diferentes destinos desde el Mercosur.
“Hacia fines del mes pasado, al no haber certeza sobre el volumen de carne en camino y en los puertos chinos, así como tampoco sobre la letra chica del cupo, algunos importadores chinos empezaron a desesperarse por el abastecimiento y eso se trasladó a los precios; así en la feria de Dubai llegamos a ver cómo el delantero brasileño alcanzó los 7000 u$s/tonelada”, añade.
¿En qué contexto se realizan esas importaciones?
Se trata mayormente de compras especulativas, previendo que, en la actual coyuntura global, la cuotificación instrumentada por el gobierno chino puede llegar a generar una suba de los precios internos de la carne. Algunos importadores habituales no estuvieron dispuestos a convalidar los precios negociados en las últimas semanas. Pero hoy por hoy son los especuladores los que están formando precios. En el mercado argentino ese fenómeno se potencia por la escasa disponibilidad estacional de vacas.
¿Cómo se plantea ese escenario con la posible habilitación de un cupo de importación de 80.000 toneladas de carne vacuna para la Argentina por parte de EE.UU. con un arancel muy reducido?
Si se habilita la cuota argentina a EE.UU., es probable que gran parte de la carne enviada a China se relocalice hacia EE.UU., lo que validaría el escenario alcista que están teniendo algunos importadores en China. De todas maneras, al haber tanto componente político en las negociaciones, no resulta sencillo poder planificar cuál será la dirección del negocio.
Las toneladas que China le recortó a Brasil por medio del cupo, la realidad es que China las necesita para abastecer a su mercado interno. Y Brasil necesita al mercado chino en función de su oferta exportable; no existe ningún otro mercado que no sea China que pueda absorber en un año las 300.000 toneladas de carne vacuna que, con el cupo, debería dejar de exportar Brasil a China.
En ese marco, no puede descartarse que en algún momento del año China aplique alguna flexibilización del cupo a Brasil, especialmente considerando que ambos países son socios comerciales e integrantes del bloque de los BRICs. Por lo pronto, las restricciones están impulsando los precios de exportación, ya que los frigoríficos brasileños, ante la incertidumbre, en lugar de enviar 20 o 30 contendores a China, están mandando dos o tres a modo de resguardo.
La fecha de implementación de la cuota estadounidense de 80.000 toneladas anuales es otro factor de incertidumbre.
Exacto. Por lo pronto, el día que se implemente la cuota de EE.UU., creo que vamos a ver otra suba de precios en el ganado en pie en el mercado argentino porque eso le pondrá presión a China, dado que podría perder gran parte del volumen importado desde la Argentina. La misma mercadería enviada por la Argentina a China, que allá se emplea para guisos, es la que en EE.UU. termina en hamburguesas o preparados para salsa boloñesa industrial.
¿Qué impacto podrá tener la cuotificación en Uruguay?
Uruguay logró una cuota holgada por parte de China para la coyuntura presente, pero si EE.UU. habilita la cuota argentina de 80.000 toneladas por año, buena parte de la carne originada en Uruguay por parte de EE.UU. podría ser generada en la Argentina, con lo cual Uruguay podría verse obligado a incrementar las ventas a China; en tal escenario, será necesario evaluar si el cupo otorgado es suficiente. No es casual que en estos momentos el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, se encuentre en una gran misión oficial en China.
El factor político hace muy difícil poder planificar qué sucederá.
Así es. Estamos presenciando un enfrentamiento entre dos potencias, China y EE.UU, donde cada uno mueve sus fichas según sus propios intereses y nosotros quedamos en el medio. Ambos países necesitan importar grandes volúmenes de carne; el tema es a qué precio.
Las distorsiones de mercado, por su parte, terminan generando efectos inesperados. El año pasado, por ejemplo, EE.UU. bloqueó el ingreso de carne vacuna brasileña por medio de la aplicación de un arancel prohibitivo y gran parte de esa carne terminó redireccionándose a China, donde los importadores hicieron un gran negocio porque compraron mucho volumen a precios que hoy resultan bajos. EE.UU. tuvo finalmente que dar de baja los aranceles extraordinarios a la carne brasileña porque eso se le vino en contra.
En resumen: en términos estructurales el panorama es favorable, pero el nivel de incertidumbre es enorme para tomar decisiones.
Totalmente. Tenemos grandes precios de exportación para la carne vacuna, pero con una incertidumbre muy grande en lo que respecta hacia donde va el negocio, porque las políticas discrecionales en materia de cupos y aranceles generan muchos más efectos que los deseados, además de la falta de precisión sobre su aplicabilidad.
Vale recordar que China aplicó una cuota a Australia también, país con el que tiene un Tratado de Libre Comercio (TLC), lo que muestra que la discrecionalidad pasó a ser muchas veces la norma y no la excepción en el comercio internacional.
Y los que la sufren de manera directa esta incertidumbre son los frigoríficos; son los que están en la trinchera, asumiendo riesgos y evaluando alternativas en un contexto muy convulsionado, que en la Argentina, además, deben afrontar un derecho del 5% para los cortes provenientes de novillo (los de vacas están exentos del impuesto).
FUENTE: Contenidos CREA