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Exportar con menos carne: el desafío de ordenar los cupos en un año clave para la cadena vacuna

La cadena de ganados y carne vacuna arrancó el año con un diagnóstico bastante claro. Hay menos dudas que certezas: la oferta será más ajustada y la competencia por los mercados externos será más intensa. Las proyecciones indican que durante 2026 la faena caerá cerca de un millón de cabezas, lo que equivale a unas 200 mil toneladas menos de carne.

En ese contexto, la Argentina tendrá disponibles unas 620 mil toneladas cuotificadas para exportar a tres destinos estratégicos: China, Estados Unidos y Europa.

El dato no es menor. De ese volumen total, 511 mil toneladas corresponden a China, 100 mil a Estados Unidos y 30 mil toneladas a la cuota Hilton con destino a la Unión Europea.

Pero más allá de los números, lo que vuelve complejo el escenario es el criterio de asignación.

Mientras 591 mil toneladas se canalizarán bajo el esquema de “primero llegado, primero servido”, las 20 mil toneladas históricas de Estados Unidos y las 30 mil de la Hilton seguirán distribuyéndose por cupo entre frigoríficos, en función de antecedentes productivos.

La pregunta central es si habrá carne suficiente para cumplir con todos esos compromisos. La respuesta técnica es que sí, pero con una condición ineludible: la industria frigorífica deberá organizarse mejor. Y esa necesidad es especialmente crítica en los mercados de China y Estados Unidos, donde los volúmenes, los calendarios y las reglas de juego empiezan a exigir una coordinación que hasta ahora no siempre estuvo presente.

Estados Unidos vuelve a escena con fuerza. El presidente Donald Trump confirmó que su país comprará 80 mil toneladas adicionales de carne vacuna argentina, que se suman a las 20 mil ya asignadas a comienzos de marzo. En total, el mercado estadounidense demandará 100 mil toneladas de cortes frescos, enfriados y congelados durante el año, distribuidas en cuatro ventanas trimestrales de 20 mil toneladas cada una.

Más allá de simpatías o antipatías políticas, la pregunta relevante es por qué Estados Unidos compra más carne. La respuesta está en su propia crisis ganadera.

Con un stock de 86,2 millones de cabezas, el más bajo desde 1951, el país atraviesa la peor restricción de oferta en 75 años. Si bien en 2026 comenzará a recuperarse la producción de terneros, el impacto en la oferta de carne recién se verá en 2027. Hasta entonces, la importación es inevitable.

En 2025, Estados Unidos representó el 6% de las exportaciones argentinas de carne vacuna: 42.530 toneladas, por un valor de 329 millones de dólares. No es China, que concentra el 70% del volumen, pero sí un mercado estratégico por precios, diversificación y señal de calidad sanitaria.

Sin embargo, el desempeño de Córdoba en ese mercado muestra una tendencia preocupante. Tras recuperar el acceso a Estados Unidos luego del foco de aftosa de 2001 —que cerró los envíos por 17 años—, las exportaciones provinciales vienen cayendo de manera sostenida. De 770 toneladas en 2022, se pasaría a apenas 347 toneladas en 2026, una baja del 55%.

El cambio de criterio adoptado en diciembre de 2021, que volvió a priorizar el “past performance” (antecedentes de los últimos tres años) para la asignación de las 20 mil toneladas históricas, dejó a la carne cordobesa con menor participación.

El problema es que fuera del cupo, exportar a Estados Unidos implica pagar un arancel del 36,4%, lo que limita severamente la competitividad. Por eso, el regreso al esquema de “primero llegado, primero servido” para las 80 mil toneladas adicionales abre una oportunidad, pero también un riesgo: si no hay coordinación entre los frigoríficos habilitados, algunos podrán capturar gran parte del negocio y otros quedarán al margen.

Algo similar empieza a vislumbrarse en China. A partir del 1 de enero de 2026, el gigante asiático aplica medidas de salvaguardia con cuotas por país y un arancel adicional del 55% una vez agotados los cupos. El objetivo declarado es proteger a su industria ganadera, tras un crecimiento explosivo de las importaciones en los últimos años. Para la Argentina, que depende en gran medida de ese mercado, la organización interna será clave para no perder volumen ni valor.

En un año con menos carne y más competencia, el desafío ya no es sólo producir y vender, sino ordenar. La industria frigorífica necesita coordinar envíos, respetar calendarios y garantizar que todos los habilitados puedan participar de los cupos.

De lo contrario, la restricción de oferta se combinará con desorden interno, y la oportunidad de exportar más y mejor se diluirá. Para Córdoba, en particular, el desafío es recuperar protagonismo en mercados que hoy pagan mejor y exigen más.

FUENTE: La Voz