Skip to main content

Entrevista a Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero

¿Le llamaron la atención los datos de stock bovino de 2025?

El balance ganadero daba hace rato que el stock iba a estar apenas por debajo de los 51 millones de cabezas, que es lo que efectivamente dio. Sí me sorprende que, con la faena altísima de vaquillonas del año pasado, el stock de esta categoría haya sido igual. Y también me sorprende la caída en el stock de vacas, que es mucho más importante que lo esperado, y compromete el punto de partida de la recomposición ganadera, que está cada vez más abajo, porque cada vez hay menos hacienda.

Las existencias de vacas dieron alrededor de 21,5 millones. El número de vacas es mucho menor de lo que yo esperaba: esperaba 100.000 a 200.000 vacas menos, pero hay 530.000 vacas menos que el año pasado.

Como no hay cambios sustanciales ni en la productividad, ni en el peso medio por animal, el crecimiento del stock depende en gran medida de que tengamos más vacas: si tenemos más vacas, tenemos más terneros. Pero tenemos menos vacas. Y hemos llevado esto demasiado lejos. La seca nos costó 3 millones de cabezas. Con respecto al máximo contemporáneo, que es en el 2018, tenemos 4 millones de cabezas menos.

¿Piensa que se tocó un piso?

Yo creo que este es el piso. Llama la atención que sigan cayendo los novillos, es el cuarto año consecutivo que cae la cantidad de novillos, a la vez que repunta un poquito novillitos. Y el número más importante después de vacas es la cantidad de terneros. El destete de este año, que ya empezó este otoño, va a ser malo, probablemente el número 11º en cantidad de terneros destetados, en los últimos 20 años.

¿Cómo proyecta la faena de este año?

Este año va a haber una caída en la faena y seguramente dejemos de liquidar stocks. Hoy veía un informe de inversión: la inversión en la Argentina, en general, es mucho más baja de lo que tendría que ser, y en ganadería podemos decir lo mismo. La inversión básica y principal en el sector es acumular hembras, sobre todo para recuperar todo lo que se perdió. Pero la inversión en el sector ganadero se está dando en otros rubros: en alambres, en pasturas, en mejoras, en camionetas, en mangas, en productos veterinarios, en comederos, en maquinaria, pero no se está dando todavía en lo que es lo más costoso, que es acumular hembras, dejar de venderlas.

El año pasado se demostró que el nivel de faena que teníamos no se podía sostener e iba a caer el stock, y cayó en forma importante. Considero que 2026 va a ser un año de equilibrio: que cuando contemos la hacienda a fin de año, habrá dejado de caer.

¿Cree que este año se revierte el ciclo entonces?

Se revertirá, pero con un punto de partida muy modesto, muy pobre. Dos veces en la historia tuvimos 60 millones de cabezas, y hoy estamos debajo de los 51 millones. Creo que el próximo dato va a ser mejor, ya no vamos a estar cayendo. Pero el punto de partida para una revolución ganadera es muy bajo. Este producto va a ser escaso por mucho tiempo.

¿Es singular el caso de la Argentina respecto de otros países ganaderos?

Es un fenómeno que se está dando en todas partes del mundo, salvo Brasil, que no sé si no nos va a dar una sorpresa en las próximas semanas o meses. Pero la caída del stock ganadero es un fenómeno universal: sea por cuestiones climáticas, sea porque no hay recambio generacional entre los empresarios, sea por el aumento de los costos, sea por la tasa de interés, la ganadería en el mundo crece mucho más lentamente que la demanda mundial. La producción ganadera de carne vacuna crece muy lentamente. Y la Argentina no es la excepción.

Pero la Argentina ostentó el título de ser “el país de la carne”.

Los números de existencias confirman que, en términos de ganadería, somos más pobres de lo que esperábamos. La Argentina se va acercando peligrosamente a ese cociente que se usa en tantas partes del mundo: cuántas cabezas de ganado vacuno tenés por habitante. Eso que en la época de oro argentina fue 3 a 1, y que hace 50 años todavía era 2 a 1, hoy se está acercando peligrosamente al 1 a 1.

Tenemos menos de 51 millones de cabezas y vamos camino a tener 50 millones de habitantes. La carne va a ser por mucho tiempo un producto escaso. Pero vamos a ver qué pasa con el mundo, que está muy convulsionado.

¿Cómo ve el mercado en esta situación global?

El mercado de la carne vacuna en el mundo está muy bien, pero el mundo, la situación de la guerra de Medio Oriente, es excluyente, absolutamente excluyente. Hasta ahora no ha tenido un efecto terminante sobre el precio de la hacienda ni sobre el precio de la carne a nivel mundial. Se han moderado un poco los picos, ha habido correcciones de precios en todo el mundo, en el ganado en pie y en la carne. Pero después de subas extraordinarias, han sido correcciones muy moderadas.

FUENTE: Alejandra Groba – Faxcarne