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El gobierno francés pide a los ciudadanos que “limiten” su consumo de carne para combatir el cambio climático

Francia ha actualizado su Estrategia Nacional de Alimentación, Nutrición y Clima, instando a la ciudadanía a reducir el consumo de carne para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El gobierno francés pidió recientemente a la población que “limitara” su consumo de carne como parte de las nuevas directrices destinadas a mejorar la salud pública y reducir las emisiones.

Famoso por platos icónicos como el “bife con papas fritas” y el “boeuf bourguignon”, el país está empezando a afrontar el impacto medioambiental de sus tradiciones culinarias, que dependen en gran medida del consumo de carne.

Los alimentos y la agricultura contribuyen con aproximadamente un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, sólo superadas por la quema de combustibles fósiles.

Diversos estudios han identificado la carne, especialmente la vacuna y la de cordero, como un importante contribuyente al impacto climático. Según la calculadora de huella de carbono de CO2 Everything, una porción de 100 g de res equivale a recorrer 78,7 km en coche, liberando 15,5 kg de CO2 equivalente.

Francia pide a los ciudadanos consumir menos carne.

A principios de este mes, Francia publicó su Estrategia Nacional de Alimentación, Nutrición y Clima, que establece los objetivos del gobierno para 2030 para abordar la crisis climática y al mismo tiempo responder a las crecientes preocupaciones sanitarias.

El informe estaba previsto inicialmente para su publicación en 2025, pero se retrasó debido a las reacciones negativas de los grupos de presión del sector agrícola. El documento se publicó un mes después de que las directrices dietéticas estadounidenses fomentaran polémicamente el consumo de carne vacuna y carne picada.

Las nuevas directrices francesas promueven una dieta basada en alimentos integrales, como frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, al tiempo que piden un consumo “limitado” de carne y carnes procesadas.

Las directrices también exigen una reducción del consumo de carne importada, pero establecen que el pescado y los productos lácteos pueden consumirse en cantidades suficientes. La leche de vaca genera aproximadamente tres veces más gases de efecto invernadero que la mayoría de las alternativas vegetales.

¿Es suficiente limitar el consumo de carne para salvar el planeta?

“Comer mejor significa actuar a favor del planeta, de nuestra salud y apoyar una agricultura de calidad”, afirmó Monique Barbut, ministra de Transición Ecológica, Biodiversidad y Negociaciones Internacionales sobre el Clima y la Naturaleza.

Al elegir productos locales y sostenibles, reducimos nuestra huella de carbono, protegemos la biodiversidad y valoramos el trabajo de nuestros agricultores. Con esta estrategia, la ecología se convierte en una parte tangible de nuestras comidas.

Aunque el informe reconoce el impacto ambiental de la carne, los activistas criticaron al gobierno francés por utilizar el término “limitar” en lugar de “reducir”.

Stephanie Pierre, de Assos Santé, una asociación de salud francesa, fue citada por los medios locales diciendo que el grupo esperaba un “plan mucho más ambicioso”.

¿Se está alejando Francia de la carne?

Los franceses se han ido alejando gradualmente de una cocina centrada en la carne en los últimos años, por diversas razones.

Una encuesta realizada en 2025 por la asociación Le Réseau sobre el cambio climático reveló que el 52 % de los ciudadanos había reducido su consumo de carne en los últimos tres años. Más de la mitad (52 %) afirmó que esto se debía al fuerte aumento de los precios de los productos cárnicos.

El 38% citó la salud como la principal razón para consumir menos carne, mientras que el medio ambiente y el bienestar animal fueron factores para el 35% y el 33%, respectivamente.

FUENTE: Euronews