El acuerdo Mercosur-UE y su impacto en la cadena cárnica: “Es histórico, esencial para estimular el comercio”
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, tras más de 25 años de negociaciones, entra en su etapa decisiva y se perfila como un punto de inflexión para la ganadería regional.
En un contexto global marcado por la incertidumbre comercial, el entendimiento entre ambos bloques no solo refuerza vínculos diplomáticos, sino que también promete cambios estructurales en el comercio agroindustrial, con la carne vacuna como uno de los principales beneficiados.
Por caso, desde el Rosgan destacaron que se trata de “un acuerdo histórico, esencial para estimular el comercio y generar un marco de mayor previsibilidad para las exportaciones de carne”.
Según el análisis del mercado ganadero rosarino, la eliminación de aranceles alcanzaría a más del 90% del comercio bilateral, con impactos asimétricos: Europa ganaría mercado para vehículos y maquinaria, mientras que el Mercosur ampliaría el acceso de sus productos agropecuarios, especialmente carnes.
No obstante, el camino hasta aquí no estuvo exento de tensiones. El sector agropecuario europeo, con fuerte respaldo del gobierno francés, expresó reiteradamente su preocupación por la competencia sudamericana.
Para destrabar el acuerdo, el texto final incorporó mecanismos de salvaguardia que permitirán a la UE controlar eventuales perturbaciones de mercado. Con estas herramientas, el tratado logró el aval de una mayoría cualificada de los Estados miembros y quedó listo para su rúbrica final.
ACUERDO MERCOSUR-UE: CUOTAS Y ARANCELES
Dentro del paquete de beneficios, la carne vacuna aparece como uno de los productos más favorecidos. En primer lugar, el acuerdo prevé la eliminación del arancel del 20% que hoy se aplica al contingente Hilton, una mejora inmediata para los exportadores argentinos.

A esto se suma la creación de un nuevo cupo anual de 99.000 toneladas equivalente carcasa —unas 76.000 toneladas peso producto— que se implementará de manera gradual durante cinco años, con un arancel intracuota del 7,5%, muy por debajo del casi 50% vigente fuera de cuota.
Este nuevo contingente se sumará a los ya existentes —Cuota Hilton y Cuota 481—, pero con una diferencia clave: no impondrá restricciones sobre el tipo de alimentación del ganado. Sí establecerá, en cambio, requisitos de conservación, con un límite del 55% para cortes enfriados y el resto exclusivamente congelado.
“Es un esquema que amplía volumen y flexibiliza condiciones productivas, algo largamente reclamado por la región”, señalan desde Rosgan.
Un punto aún abierto es la distribución interna del cupo entre los países del Mercosur. Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay deberán consensuar su administración, un aspecto que podría generar nuevas tensiones antes de la implementación efectiva.
Sin embargo, en conjunto, el bloque pasaría a contar con un acceso preferencial que rondaría las 131.000 toneladas anuales entre todos los regímenes, una cifra muy superior a la actual.
MÁS PARTICIPACIÓN EN UN MERCADO ESTANCADO
El impacto potencial del acuerdo se vuelve más evidente al compararlo con las proyecciones europeas. De acuerdo con el último Outlook Agrícola de la UE, las importaciones de carne vacuna hacia 2035 crecerían apenas 0,12% anual.
En contraste, el cupo preferencial para el Mercosur aumentaría a un ritmo promedio del 26% anual durante los próximos cinco años, consolidando una ventaja arancelaria decisiva.
Los datos recientes refuerzan este diagnóstico. Según cifras de la Comisión Europea, al cierre de 2025 el cumplimiento del contingente Hilton alcanzaba el 69,3%, muy por encima del ciclo previo.
Al consolidar todo el año, los países del Mercosur exportaron unas 49.000 toneladas bajo Hilton, sobre un total estimado de 229.000 toneladas enviadas a la UE. Es decir, cerca del 80% ingresó pagando arancel pleno.

En el caso argentino, con una asignación de 29.500 toneladas Hilton por ciclo, las exportaciones fuera de cuota duplicaron en 2025 a las realizadas dentro del contingente. “Esto demuestra que el beneficio del acuerdo sería inmediato, sin necesidad de redireccionar flujos ni hacer esfuerzos adicionales”, subraya el informe del Rosgan.
AHORRO, COMPETITIVIDAD Y UN AÑO BISAGRA
La reducción arancelaria implicaría, en una primera etapa, un ahorro directo del 20% para la carne Hilton. A medida que se incorporen las cuotas adicionales, el beneficio podría superar el 40% por tonelada respecto del arancel consolidado actual.
Según lo previsto, la firma del acuerdo se concretaría el próximo 17 de enero entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente pro tempore del Mercosur, Santiago Peña. Luego restará la aprobación parlamentaria, que podría darse recién en el segundo semestre.
Más allá de los plazos, el Rosgan es contundente: 2026 será un año clave para la ganadería argentina. A este acercamiento con Europa se suma la relación con China, principal destino de la carne vacuna, que otorgó a la Argentina un tratamiento prácticamente neutral tras su investigación sobre competencia externa, y con Estados Unidos, donde avanzan negociaciones bilaterales de alto impacto potencial.
“La convergencia de estos acuerdos, en un marco de apertura comercial, puede marcar un antes y un después para la carne argentina”, concluye el Rosgan. Menos aranceles, mayor previsibilidad y mejores incentivos a la inversión configuran un escenario que, de concretarse, podría redefinir el posicionamiento del país en el mercado mundial de carnes.
FUENTE: Infocampo