EEUU: dudas operativas y riesgos en la nueva cuota de 80 mil toneladas para Argentina
Un trader regional advirtió que, más allá del anuncio político, la nueva cuota de 80 mil toneladas con preferencia arancelaria para Argentina abre un escenario complejo desde el punto de vista operativo. Además, el acuerdo —que firmaron la semana pasada EEUU y Argentina— contempla una cuota recíproca (80 mil tons) que le permitirá a los industriales estadounidenses acceder con carne con y sin hueso, menudencias y carne procesada al mercado argentino.
“Todavía no está del todo claro cómo va a funcionar en la práctica para Argentina”, señaló la fuente. El esquema prevé cuatro tramos de 20 mil toneladas, pero el primero —con vencimiento el 31 de marzo— “está prácticamente perdido” por falta de tiempo físico para cargar y que la mercadería ingrese antes de esa fecha. Lo que no ingrese en un trimestre no podrá ser sumado al volumen del siguiente.
El principal foco de incertidumbre está en la definición de los productos elegibles. La cuota solo aplica a dos partidas arancelarias, una para carne enfriada y otra para congelada, con reiteradas menciones al concepto de trimming por parte del comunicado firmado por el presidente Donald Trump.
Sin embargo, en el nomenclador estadounidense la mayoría de los cortes cuenta con posiciones específicas. “Ahí aparece el gran problema: no está claro si se pueden declarar cortes de la rueda o delantero con partida propia dentro de estas dos posiciones ‘genéricas’ para usar la nueva cuota”, explicó.
Hasta ahora, esa clasificación tenía un uso meramente estadístico, ya que todas las posiciones tributaban igual dentro o fuera de cuota. Con el nuevo esquema, el tratamiento pasa a ser diferencial, lo que abre el riesgo de objeciones aduaneras, reclamos por mala clasificación e incluso sanciones. “Te puede caer un inspector y decirte que eso no es ‘otros’, que tiene su partida propia, y que estás intentando evadir el arancel”, resumió.
Según el trader, si finalmente se habilita una interpretación flexible —que permita declarar distintos productos dentro de esas partidas—, Argentina no tendría mayores problemas para cumplir la cuota a lo largo del año, más allá del primer tramo. “La industria está alineada en cumplirla, sea como sea. Nadie quiere que después digan: ‘nos dieron una cuota y no la usamos’”, afirmó.
En cambio, si la cuota queda limitada exclusivamente a trimmings y bloques de carne magra, el panorama se complica. “La industria no quiere hacer trimming. Es el producto de menor valor y obliga a desarmar cortes que hoy tienen mejor salida”, advirtió. Aun así, consideró que podrían explorarse alternativas dentro de manufactura, como delanteros 90 CL, aunque con mayores exigencias técnicas y sanitarias. El informante indicó que en caso de que se supere el cupo trimestral (20 mil tons), la carne quedaría en depósitos de frío, a la espera de que se abra la siguiente ventana.
El trader también puso el foco en la fragilidad política del anuncio. Al tratarse de una cuota “primero llegado, primero servido”, Trump conserva la potestad de ampliarla a otros países si Argentina no la ejecuta plenamente. “Hoy se la da a Argentina, mañana puede sumar a Uruguay o Paraguay. Por eso hay apuro en cumplirla”, explicó. El argumento utilizado por Trump al otorgar la cuota es la escasa producción doméstica que determina precios históricamente altos de la carne vacuna al consumidor.
En términos de impacto real, la fuente relativizó el alcance del anuncio. “Argentina no va a exportar más carne que el año pasado. No hay hacienda. Lo que va a pasar es un cambio de destino: algo que iba a China puede ir a Estados Unidos”. Aun así, reconoció que la cuota funciona como un salvavidas clave para la industria, ya que algunos precios en EEUU con preferencia arancelaria hoy superan los valores de China.
“Se está dramatizando más de la cuenta. Hasta que no quede claro qué se puede declarar dentro de esas partidas, no va a estar definida la dinámica. Pero no espero un cambio estructural: el mercado va a arbitrar y la industria va a acomodarse”, concluyó.
Si en esta nueva cuota de 80 mil toneladas Argentina solo puede exportar carne magra en trimmings o bloques para industrializar, el otro cupo de 20 mil toneladas en el año será utilizado principalmente para cortes individuales, seguramente de más valor.
FUENTE: Faxcarne