Carne en la mira global: el Mercosur deberá crecer 20% para no perder liderazgo
El negocio global de la carne entra en una fase de redefinición, y el Mercosur —principal exportador mundial de proteína bovina— enfrenta un desafío estructural: aumentar su producción al menos un 20% hacia 2050 para sostener su liderazgo en el mercado internacional.
La presión viene dada por una tendencia clara. La población mundial pasará de unos 8.200 millones a cerca de 9.700 millones de habitantes en las próximas décadas, lo que implica un aumento cercano al 20% en la demanda de alimentos, especialmente proteínas de origen animal .
En ese escenario, la carne bovina seguirá ocupando un lugar relevante, aunque con un crecimiento más moderado frente a otras proteínas como el pollo.
Hoy, el Mercosur —integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay— parte de una posición privilegiada, con exportaciones que rondan los 5,7 millones de toneladas equivalente carcasa, lo que lo consolida como líder global en este segmento . Pero ese liderazgo no está garantizado.
El punto clave es que, si la demanda global crece en torno al 20%, el bloque deberá acompañar ese ritmo para no perder participación en el comercio internacional. Esto implica no solo expandir la producción, sino también mejorar su eficiencia y capacidad de inserción en mercados cada vez más exigentes.
En términos concretos, el desafío es significativo: el Mercosur debería sumar más de un millón de toneladas adicionales en las próximas décadas, lo que implica una expansión sostenida de la capacidad productiva y exportadora .
Para Paraguay, este escenario representa tanto una oportunidad como una presión. El país ha venido consolidando su perfil como exportador de carne, pero aún tiene margen para crecer en volumen, productividad y acceso a mercados de mayor valor.
El cambio de paradigma es claro: el crecimiento ya no dependerá únicamente de la expansión de superficie o del stock ganadero, sino de la intensificación productiva. Mejores índices de conversión, genética, sanidad, trazabilidad y eficiencia en la cadena serán determinantes para sostener la competitividad.
A esto se suma un factor clave: el mercado internacional ya no solo demanda volumen, sino calidad y sostenibilidad. Las exigencias ambientales, sanitarias y de trazabilidad son cada vez más estrictas, especialmente en destinos de alto valor como Europa, donde el acceso está condicionado por estándares regulatorios complejos.
En paralelo, la demanda global no crecerá de manera uniforme. Regiones como Asia y Medio Oriente aparecen como los principales motores de expansión, impulsados por el crecimiento de ingresos y la urbanización . Esto obliga a los países del Mercosur a diversificar destinos y adaptar su oferta a distintos perfiles de consumo.
El trasfondo es económico. La carne bovina no solo es un producto agrícola: es uno de los principales generadores de divisas para la región. En el caso de Paraguay, representa un pilar clave dentro de su matriz exportadora.
Por eso, el desafío hacia 2050 no es solo productivo, sino estratégico. Mantener el liderazgo global implicará invertir, innovar y ganar eficiencia en toda la cadena.
En un mercado cada vez más competitivo, el Mercosur ya no compite solo por producir más, sino por producir mejor. Y en esa carrera, el margen de error se reduce a medida que crece la demanda global.
FUENTE: El Nacional