Skip to main content

Mercado cárnico en llamas: Fracasó la agenda woke, China y EE.UU. jugando fuerte, precios altísimos, frigoríficos desfinanciados y la sorpresa europea que viene en camino

El mercado cárnico vacuno está en su mejor momento si nos detenemos sólo en los titulares de las noticias. Sin embargo, cuando se analiza el negocio de una manera integral, el entusiasmo no luce tan marcado e incluso aparecen varias señales de alerta.

Fausto Brighenti acaba de regresar de EE.UU., donde se encontró con importadores que, si bien esperaban importar grandes volúmenes de carne argentina a valores convenientes, se muestran reticentes a convalidar los precios actuales.

“Los importadores de carne en EE.UU. están chocando contra la demanda china, porque básicamente compiten por el mismo producto argentino, la carne de vaca, que en un caso se emplea para elaborar guisos, mientras que en el otro mayormente se emplea para fabricar hamburguesas”, explica.

Brighenti, además administrar una empresa ganadera bonaerense que cuenta con un planteo de cría y recría, integra una empresa uruguaya de trading especializada en exportar carne vacuna a diferentes destinos desde el Mercosur, así que tiene la visión de los “dos lados del mostrador”.

“Además, el mercado argentino paga precios altos por la hacienda, en términos relativos, porque tenemos una moneda que se está apreciando; eso no deja mucho espacio para la competitividad de las exportaciones argentinas; si a eso le sumamos que los cortes de novillo tienen un derecho de exportación del 5,0%, entonces tampoco se favorecen los embarques de productos con mayor valor agregado”, señaló en diálogo con Bichos de Campo.

– China suspendió las importaciones cárnicas del frigorífico Arrebeef, asegurando que encontró una partida con presencia de cloranfenicol, un antibiótico que está prohibido para bovinos en la Argentina. Luce nuevamente como una excusa para aplicar una restricción comercial.

– Siempre está la posibilidad de que haya una “mano negra”. Son 45.000 toneladas las que exporta Arrebeef a China anualmente; es una enormidad. Con estos niveles de precios no puede descartarse que China en algún momento del año flexibilice el cupo implementado a Brasil.

La incertidumbre presente en el sector cárnico es muy elevada; es muy difícil trabajar en una coyuntura tan compleja. Hay que estar en el “minuto a minuto”, porque las condiciones pueden cambiar en cuestión de instantes, y los frigoríficos tienen que planificar la estrategia de integración de las reses en un mercado con reglas de juego cambiantes por factores geopolíticos, logísticos y comerciales.

Son pocos los frigoríficos exportadores que están ganando dinero actualmente y, si lo hacen, son centavos. La flexibilidad y la rapidez de reacción pasaron a ser activos clave. No se trata de un fenómeno local, sino también regional, que abarca a todo el Mercosur.

-China, con la implementación del cupo, se pegó de alguna manera un tiro en el pie porque los valores de la carne se incrementaron ¿Cómo se entiende?

-Nunca nos olvidemos que China es juez y parte, porque puede operar con empresas estatales que aseguran stocks de carne importada, como lo hizo durante el año pasado, especialmente cuando Brasil sufrió un bloqueo comercial por parte de EE.UU. y tuvo que salir a buscar nuevos canales comerciales de manera urgente. Un bloqueo comercial sectorizado hacia un proveedor puede representar una oportunidad para colocar excedentes provenientes de reservas estatales.

-Es correcto. A veces nos olvidamos que se trata de una economía completamente intervenida por el Estado. Lo mismo sucede con los commodities agrícolas.

-Las reservas estatales y la comercialización de las mismas se emplean no sólo para garantizar la seguridad alimentaria, sino también para regular los precios internos de alimentos básicos. Entender esa dinámica es esencial para comprender cómo actúan en los mercados externos. No se trata de algo sencillo de analizar porque no existe información oficial al respecto. Sin embargo, la economía de EE.UU. también está muy intervenida con la gestión de Donald Trump, ya que puede ocurrir cambios abruptos muy importantes en cuestión de horas por una decisión presidencial. El entorno está muy volátil

-Los gerentes comerciales de los frigoríficos exportadores tienen que estar mirando varias pantallas a la vez, como si fuesen operadores de fondos de inversión…

-En el mercado actual deben ser súper eficientes, tener todos los destinos habilitados y contar con una “espalda” financiera importante. Están operando en modo “supervivencia”.

-La cuota de 100.000 toneladas brindada por EE.UU. para este año prometía ser una gran oportunidad. Entonces, ¿no lo es tanto?

-No estoy seguro de que con el actual nivel de precios de exportación la Argentina pueda llegar a cumplir con el cupo de exportación de 100.000 toneladas libres de aranceles para este 2026. El proceso de exportación de carne a EE.UU. es complejo; no es “soplar y hacer botellas”, porque tiene muchas aduanas regulatorias y sanitarias.

Además, el volumen argentino en EE.UU. es insignificante en función de las importaciones totales de EE.UU., que vienen mayormente de Oceanía, México, Canadá y Brasil. Es cierto que EE.UU. tiene una ventaja financiera: por un lado, el viaje dura la mitad, entonces vos cobrás antes el embarque; aunque China abona un adelanto, que EE.UU. no ofrece.

En cuanto a cortes enfriados, el viaje a EE.UU. dura la mitad que el flete a China, lo que permite hacer una gestión de la vida útil del producto mucho más eficiente.

-¿Pero entonces no hay buenas noticias?

-Hay buenas noticias, pero el entorno es muy inestable. Bienvenido sea lo de EE.UU porque se necesita diversificar mercados de exportación. Esperemos que se habilite Japón, Corea del Sur e Indonesia. Por otra parte, el bloqueo comercial que China aplicó a EE.UU. está promoviendo un caudal enorme de embarques australianos hacia el mercado asiático para cubrir ese bache.

Es probable que hacia agosto o septiembre de este año Australia haya completado el cupo asignado por China y, si el mismo no es ampliado de manera discrecional, China debería originar un volumen de carne bovina enorme en otros orígenes; esto puede ser una oportunidad para Brasil, Argentina o Uruguay.

-¿Qué puede suceder si el conflicto en Medio Oriente se extiende por demás?

-La guerra en Medio Oriente plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del mercado de Israel, que para la Argentina es muy importante para poder hacer una buena integración del novillo, porque en esa plaza se valorizan muy bien los delanteros kosher.

-¿Cómo impacta en el negocio la puesta en marcha del acuerdo Mercosur-Unión Europea?

-La semana que viene el valor de la carne argentina puede seguir subiendo si comienzan a armarse negocios en el marco del acuerdo Mercosur-Unión Europea, que comienza a regir el próximo 1 de mayo. Se especula que el Rump & Loin podría seguir subiendo en el nuevo escenario comercial (el acuerdo establece la reducción a cero de los aranceles de importación para la cuota Hilton, que hoy son de 20% con un cupo anual de 29.500 toneladas.

Además, comienza a regir el primer tramo del nuevo cupo Mercosur con arancel cero, que en el primer año es de 9075 toneladas de carne enfriada y 7425 de carne congelada a repartir entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay). Si llegamos a ver precios del R&L por encima de los 25.000 u$s/tonelada, estaríamos presenciando algo que jamás se vio.

-Una gran noticia para la Argentina.

-Ciertamente, pero que es necesario contextualizar con la realidad presente en el país. El capital de trabajo de los frigoríficos es una cuestión importante de la que no se habla mucho, sobre todo porque el gobierno argentino no está devolviendo los recuperos de IVA a los exportadores y eso complica la operatoria en un momento en el cual las tasas de interés no suelen ser atractivas en el mercado crediticio. Para un frigorífico que exporta 5000 animales mensuales, eso representa tener capital de trabajo atrapado en ARCA por un valor del orden de 80.000 dólares. Es mucho dinero.  Ese fenómeno con derechos de exportación y apreciación cambiaria no luce favorable para el sector exportador. Por lo tanto, el contexto internacional ofrece buenos precios históricos, pero en un contexto convulsionado con un panorama interno desafiante.

-¿Cómo afecta el actual escenario a Uruguay?

-Uruguay debería estar volviendo a venderle a China lo que le supo vender a EE.UU., porque con los valores que está pagando China y que está convalidando en las últimas dos semanas, resulta más conveniente el mercado asiático. Los precios de la carne vacuna con destino a China empezaron a subir cuando implementaron la cuota a principios de enero pasado, pero, en la medida que fueron pasando las semanas, han pegado varios saltos más.

Al principio se veían especuladores, pero después aparecieron los operadores tradicionales en el mercado chino, lo que indica que se trata de un fenómeno que no es circunstancial. El fenómeno es tan intenso que los frigoríficos brasileños tenían una especie de pacto entre ellos para venderle a China un volumen de 90.000 a 100.000 toneladas por mes para distribuir el cupo chino a lo largo de 2026, pero eso se rompió y ahora están buscando colocar en lo inmediato la mayor cantidad de carne posible en ese mercado.

Brasil está con fase de retención de vientres y Australia también, entonces van a tener menos volumen exportable este año, para así poder comenzar a recuperarse en 2027.

En la Argentina es muy difícil que el stock bovino pueda crecer de manera sustancial sin crédito a tasas de interés razonables para el sector; los que pueden aprovechar esta fase son los que ya están en el negocio. Pero el dato clave es que la bonanza de precios, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, ahora no se está gestando por una restricción de oferta, sino por la fortaleza de la demanda.

-El dato que confirma esa hipótesis es que el precio de la harina de soja está subiendo en línea con la recuperación del consumo de proteínas cárnicas. La carne vacuna se está transformando en un lujo y el apetito de mucha gente se traslada al pollo y al cerdo. Si tuviéramos que ponerle un título al tema, sería “fracasó la agenda woke” que proponía consumir carne artificial y grillos.

-Así es. Las nuevas generaciones consumen menos alcohol, pero están muy enfocadas en el consumo de proteínas cárnicas. No es casualidad que se haya cambiado la pirámide alimentaria en EE.UU.

FUENTE: Bichos de Campo