Skip to main content

Con menos carne exportada, la Argentina logró un récord de dólares en 2025

La Argentina cerró 2025 con un balance contundente en materia de exportaciones de carne vacuna: ingresaron más dólares que nunca, aun cuando el volumen exportado fue menor. Impulsadas por un fuerte salto de los precios internacionales y por una mayor participación de mercados de alto valor, las ventas externas del sector generaron más de US$3800 millones, lo que representó un crecimiento del 28,1% en el ingreso de divisas respecto del año anterior.

El dato confirma que, en un contexto de escasez de hacienda y menor oferta, el “efecto precio” fue el gran protagonista del año.

Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en 2025 las exportaciones de carne vacuna alcanzaron los US$3808 millones, frente a los US$2972 millones registrados en 2024. Es decir, US$836 millones adicionales ingresaron al país gracias al mejor desempeño de los valores internacionales.

En la misma línea, el Consorcio ABC —que agrupa a los principales frigoríficos exportadores— informó que, mientras en 2024 se exportaron 768.638 toneladas peso producto por un total de US$3018 millones, en 2025 las ventas externas sumaron 713.364 toneladas, pero generaron US$3884 millones.

Menos volumen, más dólares: el fuerte impacto del “efecto precio”

La paradoja de “menos carne, más dólares” se explica por la combinación de dos factores clave. Por un lado, una caída en el volumen exportado, producto de la escasez de hacienda disponible tras varios años de sequía que redujeron el stock ganadero y limitaron la faena. Por el otro, un salto significativo en los precios internacionales, que compensó con creces esa menor cantidad.

De acuerdo con el IPCVA, el volumen exportado cayó un 7,2% interanual, desde unas 758.000 toneladas en 2024 a cerca de 704.000 en 2025. En contraste, el precio promedio por tonelada exportada aumentó un 38,1%, al pasar de US$3917 a más de US$5400.

Este aumento de precios no fue homogéneo ni casual. Durante 2025 se produjo una reconfiguración de los destinos de exportación, con una menor participación de China —tradicionalmente el principal comprador en volumen— y un mayor peso de mercados que demandan cortes de mayor calidad y pagan valores superiores. Estados Unidos, la Unión Europea e Israel incrementaron sus compras y se consolidaron como motores del crecimiento en valor de las exportaciones argentinas.

“El aumento en el ingreso de divisas se dio básicamente por mejores precios en los diferentes mercados”, explicó Fernando Herrera, presidente de la Asociación de Productores Exportadores Argentinos. Según detalló, durante 2025 se obtuvieron precios FOB superiores a los promedios históricos tanto en la Unión Europea, a través de la Cuota Hilton, como en Israel con cortes del cuarto delantero, y en Estados Unidos con un mix de cortes de calidad y carne para manufactura. “China tuvo un comportamiento más errático, con altibajos, especialmente en la primera mitad del año”, agregó.

Víctor Tonelli, consultor del mercado ganadero, aportó otro dato revelador: el precio promedio por tonelada exportada de carne sin hueso aumentó alrededor de un 45% interanual, lo que derivó en un incremento del valor total exportado cercano al 30%. “La enorme diferencia de 2025 fue el precio”, subrayó, y destacó que el mayor impulso se observó en el mercado estadounidense. Según Tonelli, la suba respondió a un fenómeno global: una demanda en fuerte crecimiento que no pudo ser acompañada por la oferta, generando un desequilibrio que empujó los precios al alza en todo el mundo.

Perspectivas firmes y una ganadería en transición

Ese contexto internacional favorable se trasladó también al mercado interno de hacienda. El precio del novillo —la categoría de exportación por excelencia— superó los US$5 por kilo en pie, ubicándose entre US$5,20 y US$5,30 según la paridad cambiaria. “Esto mismo está ocurriendo en otros países exportadores”, explicó Tonelli, quien anticipó que el escenario de precios firmes podría extenderse en los próximos años.

Las perspectivas para 2026, de hecho, son optimistas. Los analistas coinciden en que la Argentina ingresó en un ciclo de retención de vientres para recomponer stock, lo que implicará una menor oferta de animales para faena.

Este proceso también se observa en Estados Unidos y Europa, y se profundizaría en Brasil y otros países exportadores. “Se espera que para 2026 los precios sigan muy firmes, con una demanda que se mantendrá en niveles elevados y una oferta que continuará por debajo de lo exportado en 2025”, sostuvo Tonelli.

Desde el sector exportador destacan, además, la diversificación de mercados. Europa mostró un crecimiento significativo, Estados Unidos tuvo un desempeño muy fuerte, Israel mantuvo su buen nivel de compras y Canadá apareció como un destino relevante, cuando antes tenía una participación marginal. China, que supo representar hasta el 75% del volumen exportado, redujo su participación al 70%, cediendo espacio a estos mercados de mayor valor.

No obstante, el buen desempeño exportador convive con una realidad compleja puertas adentro. Un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) advirtió que la ganadería atraviesa “una etapa de transición compleja”, marcada por las consecuencias acumuladas de varios años de sequía.

La falta de pasturas forzó una liquidación de existencias que impactó negativamente en la producción de terneros y redujo la oferta para la industria. En 2025 se faenaron 13,5 millones de cabezas, un 2,5% menos que en 2024.

La escasez de hacienda provocó una fuerte puja de precios. Desde mediados de 2025, el valor del kilo vivo acumuló un aumento del 62,3%, alcanzando en términos reales el nivel más alto de los últimos quince años. Aun así, el consumo interno mostró una leve recuperación y se ubicó en 48,4 kilos por habitante al año.

En síntesis, 2025 dejó un mensaje claro para la cadena cárnica argentina: en un contexto de oferta limitada, la calidad, la trazabilidad y el acceso a mercados premium pueden marcar la diferencia. Con precios internacionales firmes y una demanda que valora cada vez más estos atributos, el sector enfrenta el desafío de recomponer stock sin resignar el protagonismo exportador que, este año, volvió a convertir a la carne en una fuente clave de divisas para el país.

FUENTE: Más Producción