Gorina plantea una “alianza estratégica” con el grupo Brito y manejaría parte del Frigorífico Bermejo
Los rumores esta lunes a la mañana en el negocio de la carne eran atronadores. Finalmente Bichos de Campo pudo confirmar que era cierto lo que se decía y que el frigorífico Gorina está negociando una “alianza estratégica” con el grupo Brito, que podría implicar la compra de al menos 49% del frigorífico Bermejo, ubicado en Salta y la mayor planta exportadora del NOA. De este modo el negocio agropecuario del banquero, llamado Inversora Juramento, se concentraría en su fuerte, la producción ganadera y el feedlot, para apoyarse en el conocimiento de Gorina en materia industrial.
Todavía no está cerrado el acuerdo final, pero las negociaciones están muy avanzadas, hay reuniones todos los días y no falta mucho para que se anuncie el resultado. Ayuda mucho el hecho de que Gorina, luego del fatídico incendio que destruyó prácticamente toda su planta en febrero pasado, estuvo usando las instalaciones del frigorífico Bermejo, ubicada en la lejana localidad salteña de Pichanal, especialmente para poder cumplir desde allí con su programa de exportación de carne a Chile. “Estuvieron trabajando juntos muy bien y se complementaban perfectamente”, fue la conclusión que animó a iniciar estas conversaciones.
Gorina, propiedad de la familia Riusech, es una de las empresas frigoríficas líderes, y debido al siniestro que quemó sus instalaciones cercanas a La Plata, solo pudo faenar allí este años unos 150 mil cabezas. Pero con su matrícula operó en total el año pasado unos 350 mil animales. Y es que sus dueños se vieron obligados a trasladar la faena a otras plantas, en acuerdos con diversas empresas. El Bermejo de Salta fue una de ellas, pero también lo hicieron sobre todo en Compañía Bernal (la ex Finexcor de Quilmes), el Santa Giulia y el frigorífico General Pico de La Pampa, entre otros.
Este eficiente manejo de una gran crisis seguramente haya sido el que convenció a Jorge Brito, titular de Inversora Juramente, de la necesidad de una asociación, ya que Gorina tiene el know how que a ellos les falta en la industria frigorífica. Ellos, en cambio, se han convertido en una de las principales firmas ganaderas del país, con radicación especialmente en Salta. Tienen corrales para engordar más de 85 mil vacunos al año, y cuentan con 60 mil hectáreas ganaderas más otras 44 mil con aptitud agrícola. Según sus estimaciones, han producido unas 34.000 toneladas de carne anuales, que comercializan tanto en el mercado interno (90%) como hacia la exportación. El frigorífico Bermejo formaba parte de esa estrategia.
Brito, con esta asociación estratégica con Gorina, parece haber decidido concentrarse en lo que mejor saben hacer, que es producir hacienda. Y por eso esta alianza, que no implica el avance de un grupo empresario por sobre otro en problemas financieros. De hecho, no hay aquí un problema de dinero. En septiembre pasado Inversora Juramento anunció que gastaría 56 millones de dólares para comprar un nuevo campo de 24 mil hectáreas en la provincia norteña.
Gorina está dando los pasos finales para la reconstrucción de su planta, con una inversión cercana a los 60 millones de dólares, según estimaciones del mercado. Con este acuerdo para entrar al Bermejo, comenzaría a recorrer el mismo camino que otros grupos frigoríficos que están dejando de tener una única planta de faena para tener dos o más establecimientos distribuidos en el país.
Esta tendencia hacia una mayor concentración en el negocio de la faena se nota en el caso de otros grupos que compiten con esa firma por el liderazgo del sector, como el Grupo Lequio, el Grupo Beltrán y los grupos brasileños (Minerva y BMRF) que manejan varios frigoríficos.
En este estrategia para expandir su presencia y conservar los primeros puestos que supo ostentar hasta el feroz incendio de febrero de 2025, no se descarta tampoco que la familia Riusech avance luego sobre otras plantas, como el mencionado frigorífico General Pico de La Pampa, que ingresó en una delicada situación financiera en las últimas semanas y tuvo que suspender la faena debido al altísimo precio de la hacienda vacuna.
Pero en ese caso, Bichos de Campo pudo saber que todavía resta algún tiempo para conocer el desenlace, y que los dueños del frigorífico de Pico, la familia Lowenstein, está buscando sanear las finanzas y para ellos ingresó en conversaciones con diferentes actores en busca de una salida a la crisis. Por lo pronto, esa empresa ha evitado despidos de personal y mantiene los pagos a sus proveedores, pero cerca de sus dueños admiten: “Están muy preocupado por ver cómo se sigue”.
FUENTE: Bichos de Campo