Brasil ve pocas posibilidades de revertir el bloqueo de la UE a sus exportaciones de carne
Negociadores cercanos al presidente Luiz Inácio Lula da Silva creen que cada vez es más difícil revocar la prohibición de la Unión Europea a las exportaciones de proteínas y subproductos animales desde Brasil, que entrará en vigor el próximo jueves 3 de septiembre.
La postura del gobierno es mantener canales de diálogo, pero la posibilidad de aplicar medidas recíprocas contra el bloque europeo ya está sobre la mesa en Brasilia.
A partir del día 3, se suspenderán las ventas de agronegocios brasileños debido a la falta de pruebas sobre el control del uso de antimicrobianos prohibidos por los europeos en las cadenas de producción locales.
Esta medida se implementa tras una decisión tomada en mayo. El impacto potencial de la suspensión de las exportaciones de aves de corral, carne de res, huevos, miel y pescado asciende a casi 2 mil millones de dólares en un año.
Fuentes cercanas a las negociaciones indicaron que el gobierno federal ha estado considerando la posibilidad de imponer algún tipo de barrera sanitaria a los productos lácteos y aceites de oliva europeos como represalia por el bloqueo a las proteínas y derivados animales provenientes de Brasil en el bloque. El Palacio Presidencial no ha confirmado esta medida.
Hasta hace poco, en el Palacio Presidencial y el Ministerio de Relaciones Exteriores se consideraba que la coordinación política y diplomática podría ser eficaz para levantar el bloqueo, al menos parcialmente y a tiempo.
A finales de julio, Lula envió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, solicitando el regreso de Brasil a la lista de exportadores. Esta información fue confirmada por la Representación de la UE en Brasilia. Aún no se ha recibido respuesta.
En la capital federal se espera que von der Leyen responda a la carta de Lula esta semana, tan pronto como reciba información de la misión europea en Brasil. Fuentes cercanas a las negociaciones creen que es improbable que la iniciativa tenga un efecto práctico que permita mantener la normalidad en los envíos brasileños, pero podría ofrecer indicios sobre las intenciones de la UE en los próximos meses.
El gobierno brasileño consideró positiva la llegada de una misión técnica europea para auditar los procesos de producción e inspección de las cadenas de suministro avícolas y apícolas. La evaluación indica que existe margen de entendimiento con los europeos y buena voluntad para levantar las sanciones contra Brasil. Sin embargo, el resultado depende de una evaluación exhaustiva de los nuevos procedimientos adoptados en la producción e inspección de estas cadenas de suministro desde el 1 de julio para cumplir con los requisitos del bloque.
Entre los negociadores y técnicos brasileños, se prevé que las exportaciones de carne de ave y miel puedan reanudarse este año, posiblemente en noviembre, fecha prevista para la próxima reunión del Comité Permanente de Fitosanitaria, Animales, Alimentos y Piensos (SCOPAFF) de la Comisión Europea. Los auditores permanecerán en Brasil hasta el viernes (4), cuando se reunirán con el Ministerio de Agricultura.
La semana pasada, la autoridad portuaria del puerto de Le Havre, en Francia, emitió un comunicado informando que la importación de productos de origen animal procedentes de Brasil quedaría “prohibida” a partir del día 3, independientemente de la fecha de certificación sanitaria del envío.
Esta medida va más allá de lo previsto en las comunicaciones oficiales entre la UE y Brasil. El Ministerio de Agricultura autorizó la certificación hasta el 2 de septiembre. La emisión de licencias de exportación se interrumpirá al día siguiente.
El sector alertó al gobierno, y el agregado brasileño en Bruselas contactó a la Dirección General de Salud (DG-Santé) para aclarar la normativa. La preocupación radicaba en la carga que se encontraba en tránsito marítimo hacia Europa y que podría ser retenida en el puerto. Las autoridades francesas rectificaron su decisión e informaron que se permitiría la entrada de carga certificada dentro del plazo estipulado.
Los exportadores interpretaron esta postura como una “señal de agresividad” por parte de Francia. Este episodio avivó los llamamientos de los líderes empresariales brasileños para que se adoptaran medidas recíprocas.
FUENTE: Globo Rural