Viernes, 26 Junio 2015

Una firmeza basada en la poca oferta, por Ignacio Iriarte

Una firmeza basada en la poca oferta, por Ignacio Iriarte

El mercado de la hacienda se muestra inesperadamente firme, con cotizaciones que ya superen el pico de valores de la pasada primavera, cuando se produjo la inundación en la provincia de Buenos Aires.

 

Esta suba, basada en una moderada restricción en la oferta ganadera, podría atribuirse a varios factores.

Primero. El bajísimo precio del maíz y el excelente estado de los campos (pese a las heladas), que invita a retener y a agregarle kilos a los animales, especialmente a los machos.

Segundo. Una caída en la faena y en la oferta de hembras, motorizada por muchos productores que creen que independientemente de quien sea ganador de las próximas elecciones, tarde o temprano vendrá un cambio en la política ganadera.

Tercero. Los excelentes resultados de los tactos han reducido este año la oferta estacional de vientres vacíos, tanto gordos como manufactura o conserva.

Cuarto. En la misma línea, el excelente precio del ternero y la importante reducción del área sembrada a nivel nacional; agregado a que la drástica caída del margen bruto de los principales cultivos lleva a muchos productores mixtos a retener o a aumentar sus planteles de hembras.

Mientras tanto, sigue sin aparecer la oferta de los feedlots que podría esperarse ya para esta época del año, pese a que los encierres están hoy muy cargados.

Oferta condicionada

Como se sabe, la liquidación ganadera del período 2006-2010 redujo el rodeo nacional unos 10 millones de cabezas, de las cuales se recuperaron en los años 2011-2014 unos 3,7 millones.

Hoy la producción de carne vacuna, unos 2,75 millones de toneladas, o sea el equivalente a unos 65 kilos por habitante, sólo alcanza para un consumo de unos 60 kilos per capita al año y un canal de exportación que equivale a unos cinco kilos per capita , o sea, solo unas 210 mil toneladas anuales.

En los años próximos, si se dan las condiciones para que las exportaciones se incrementen hasta las 400 mil toneladas (objetivo muy modesto), el consumo inevitablemente se tendrá que reducir a 55-56 kilos.

Otro factor que podría recalentar el mercado es la posibilidad que el stock ganadero vuelva a crecer: durante el período en el que el rodeo esté creciendo, la oferta de ganado será menor, tanto como las existencias ganaderas que se quieran acumular.

Por ejemplo, si el stock crece a razón de un millón de cabezas anuales, la oferta de carne se reducirá en unas 220 mil toneladas anuales.

En esa situación, o sea la combinación de una oferta de carne disminuida en 200 mil toneladas a raíz de la retención, con un aumento de la demanda por el incremento de 200 mil toneladas en la exportación, puede llevar a que el consumo se tenga que reducir a sólo 51 kilos por habitante al año.

La conducta del consumo, que se “resistirá” a reducirse de los 60 kilos actuales a estos 51 per capita hipotéticos, podría llevar a las cotizaciones del ganado a niveles sensiblemente más altos que los actuales.

Debe observarse que si se crece a razón de un millón de cabezas anuales (dos por ciento), el crecimiento neto en términos de una población humana que crece al 1,1 por ciento anual, será sólo del 0,9 por ciento por año.

Los precios actuales de la hacienda, que resultan a moneda constante iguales al promedio de los años 2009-2015, lapso en que hubo drásticas liquidaciones, pero también fuertes retenciones, no son peores porque la carne es un producto escaso. Actualmente la oferta solo alcanza para consumir 60 kilos, renunciando prácticamente a exportar.

FUENTE: Ignacio Iriarte - La Voz del Interior

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