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El futuro de la carne: ¿Llueve sopa y nosotros con tenedor?

A pesar de la alta demanda y precios internacionales, la Argentina enfrenta un estancamiento en sus exportaciones de carne vacuna, limitadas por la falta de hacienda disponible y la imposibilidad de incrementar rápidamente el stock.

La industria frigorífica ha invertido en capacidad y habilitaciones, pero la oferta no crece al ritmo de la demanda internacional, de acuerdo con el diagnóstico de Ignacio Iriarte, analista de larga trayectoria en el mercado ganadero en la Argentina.

Iriarte participó en Córdoba del ciclo Coyuntura y Agro, convocado por el diario La Voz del Interior. Expuso que el sector ganadero global atraviesa un ciclo de liquidación de stocks sin precedentes, con caídas significativas en la cantidad de cabezas de ganado en países como Estados Unidos, Australia, Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile y la Unión Europea. Solo Brasil mantiene altos niveles de stock, aunque se espera que también reduzca su oferta próximamente.

Sostuvo que la reducción de oferta ha provocado precios históricamente altos, pero “la capacidad de recuperación del stock es limitada por factores como sequías prolongadas y envejecimiento de los productores”. 

Según Iriarte, el segundo semestre de 2026 experimentaría “un punto de inflexión” en este proceso de liquidación de ganado en los principales orígenes, para virar a una fase de retención y de recuperación de los rodeos.

En las conferencias sobre “el futuro de la carne” expusieron también Mario Aguilar Benitez, sobre las oportunidades del negocio porcino; Pablo Cattani, sobre gestión forrajera; Eugenia Brusca, economista del IPCVA y la periodista Silvia Naishtat, sobre el actual clima de negocios e inversiones en la Argentina.

Según Iriarte, la disminución de la oferta mundial de carne vacuna, salvo en Brasil, coincide con una demanda creciente de mercados tradicionales (Europa, Estados Unidos, Israel, China) y emergentes (Sudeste Asiático: Malasia, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Vietnam, Singapur). Estos nuevos mercados, con grandes poblaciones y rápido crecimiento económico, apenas comienzan a incorporar la carne vacuna en su dieta, lo que presiona aún más la demanda global.

Consumidores dispuestos a pagar más 

Durante su presentación, el fundador y director de Informe Ganadero enumeró varios ejes referidos al panorama que presenta la cadena ganadera de la carne vacuna en Argentina y en el mundo.

–En Argentina, existe un segmento de consumidores dispuesto a pagar precios elevados por carne vacuna si reciben productos que satisfacen sus preferencias específicas, como cortes tradicionales o poco comunes (ejemplo: ceja, marucha, osobuco, carrillera, macetero). Esta demanda ha impulsado la revalorización y el resurgimiento de cortes antiguos y técnicas de venta como el envasado al vacío. La creatividad en la oferta de cortes y preparaciones ha aumentado el valor percibido de la carne.

–La carne vacuna se está distanciando en precio del pollo y el cerdo, que se mantienen como opciones económicas. El producto argentino, por su calidad y escasez relativa, comienza a cobrar una exclusividad que se refleja en los precios internacionales, actualmente en máximos históricos según varios indicadores (FOB argentino, uruguayo, brasileño, y el índice FAO).

–El precio de la carne en Argentina está condicionado por dos factores principales: la caída del poder adquisitivo de los salarios y la evolución del tipo de cambio. La inflación y la devaluación afectan los costos y la rentabilidad, ya que la mayoría de las transacciones internas se realizan en pesos, mientras que los insumos y referencias internacionales se miden en dólares. Esto genera una presión adicional sobre el consumo interno, que ha caído de manera sostenida (14 meses consecutivos de descenso en el consumo per cápita).

–La oferta de ganado ha disminuido significativamente, lo que limita la capacidad de respuesta del mercado interno y de las exportaciones. Aunque las exportaciones representan un factor dinámico, la principal restricción actual es la baja disponibilidad de hacienda para faena, lo que impacta tanto en el mercado local como en el internacional.

Cuotas de exportación y estrategias comerciales

Iriarte advirtió que en el Mercosur, la falta de acuerdo sobre el reparto de cuotas de exportación hacia Europa podría llevar a la aplicación del sistema “primero llegado, primero servido”, lo que beneficiaría a los países con mayor capacidad de respuesta, como Brasil y Argentina. En este contexto, “el importador europeo prioriza la calidad y el precio, con Argentina teniendo ventaja en ciertos cortes”.

Dentro de la coyuntura internacional, anotó que Donald Trump “está amenazando con sacar todos los aranceles de importación de carne” en razón de la escapada de los precios internos, incluidos los combustibles, tras el conflicto con Irán. 

En el frente doméstico, citó que en los primeros cinco meses del año, la oferta de carne al mercado cayó un 10% respecto del año anterior, lo que indica una retención moderada de hacienda, aunque no se sabe si esto se intensificará.

Los precios actuales del ternero y la hacienda son extraordinariamente altos en comparación con los últimos 20 años, lo que genera tanto oportunidades como incertidumbre en el sector, ya que algunos buscan entrar y otros salir del negocio.

La rentabilidad de la cría alcanzó su nivel más alto desde 2002 en febrero, aunque ha bajado recientemente, y la relación de compraventa entre ternero y novillito muestra indicadores positivos inusuales para la época.

Concluye que el momento es excepcional, pero persisten dudas sobre su sostenibilidad.

FUENTE: Revista Container